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Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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Texto relacionado: La Medalla Milagrosa revelada a Santa Catalina Labouré

Novena Perpetua de la
Medalla Milagrosa

Se rezan diariamente estas oraciones durante 9 días seguidos.

Oración de San Bernardo

Acordaos - ¡Oh, piadosísima virgen María! - que jamás se oyó decir - que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, - e implorando vuestra asistencia - y reclamando vuestro socorro - haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos, también acudo, - ¡Oh, Virgen, Madre de las Vírgenes! - y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, - atrévome a aparecer - ante vuestra presencia soberana. - No despreciéis mis súplicas, - ¡Oh, Madre del Verbo!, - antes bien dignaos atenderlas - y favorablemente escucharlas. - Así sea.

Acto de Fé en la Inmaculada Concepción de María Santísima

¡Santísima Virgen! - yo creo y confieso - vuestra santa e Inmaculada Concepción - pura y sin mancha. ¡Oh, Purísima Virgen! - por vuestra pureza virginal - vuestra Inmaculada Concepción - y vuestra gloriosa prerrogativa de Madre de Dios - alcanzadme de vuestro amado Hijo - la humildad - la caridad, - una pureza de corazón - de cuerpo y de espíritu - la santa perseverancia en el bien - el don de oración - una vida buena - y una muerte santa. - Así sea.

Consagración a la Santísima Virgen

Postrado ante vuestro acatamiento, - ¡Virgen de la Medalla Milagrosa!, - y después de saludaros en el augusto misterio - de vuestra Concepción sin mancha, - os elijo, desde ahora para siempre, - por madre, - abogada, - reina y señora de todas mis acciones, - y protectora ante la majestad de Dios. - Yo os prometo, Virgen purísima, - no olvidaros jamás, - ni vuestro culto, - ni los intereses de vuestra gloria, - a la vez que os prometo también - promover en los que me rodean, - vuestro amor. - recibidme, Madre tierna, desde este momento, - y sed para mí el refugio en esta vida - y el sostén a la hora de la muerte. - Amén.

¡Oh, María, sin pecado concebida! ¡Rogad por nosotros que recurrimos a Vos! (tres veces)

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