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Primer
artículo del Credo
“Creo
en Dios Padre todopoderoso,
creador del Cielo y de la Tierra”
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Dios
conserva y gobierna todas las cosas que creó con su
infinita bondad y sabiduría |
"Estas palabras quieren decir: Creo con toda certeza y sin
ninguna vacilación confieso a Dios Padre, la primera Persona
de la Santísima Trinidad, que por la virtud de su omnipotencia
creó de la nada al propio Cielo, a la Tierra, y a todo lo
que contienen en sus dimensiones; que sustenta y gobierna
todas las cosas creadas. Y no solo de corazón lo creo, y de
boca lo confieso, sino también con el mayor afecto y filial
piedad a Él me entrego, por ser el bien sumo y perfecto. "En
este lugar, la palabra 'creo' no tiene la significación de
'pensar', 'juzgar', 'dar opinión'. Conforme a la doctrina
de la Sagrada Escritura, significa una adhesión absolutamente
cierta, por la cual la inteligencia acepta, con firmeza y
constancia, los misterios que Dios le manifiesta. Solo cree
propiamente quien está seguro de alguna verdad, sin la menor
hesitación. Quien dice 'creo' expresa la íntima aquiescencia
del alma, que es el acto interior de la fe. Sin embargo, debe
exteriorizar la fe en pública profesión y manifestarla con
la mayor expansión de alegría"(1). De Dios Padre y de la
Creación
Sabemos que Dios existe porque nuestra razón nos lo demuestra
y la fe nos lo confirma. Dios es Padre:
1°) porque es Padre, por naturaleza, de la segunda persona
de la Santísima Trinidad, es decir, del Hijo por Él generado;
2°) porque es Padre de todos los hombres que creó, conserva
y gobierna.
3°) porque finalmente es Padre, por la gracia, de todos los
buenos cristianos, los cuales, por eso, se llaman hijos adoptivos
de Dios.
El Padre es la primera Persona de la Santísima Trinidad,
porque no procede de otra Persona, pero es el principio de
las otras dos, es decir, del Hijo y del Espíritu Santo. Dios
es todo poderoso porque puede hacer todo lo que quiera, aunque
no puede pecar ni morir, porque poder pecar o morir no es
efecto de la potencia, sino de la debilidad, la cual no puede
existir en Dios, que es perfectísimo. Dios es Creador del
Cielo y de la Tierra. Crear quiere decir hacer de la nada;
por lo tanto, Dios se dice Creador del Cielo y de la Tierra
porque los hizo de la nada, así como a todas las cosas que
el Cielo y la Tierra contienen, es decir, el universo. El
mundo fue creado igualmente por las tres Personas divinas,
porque todo aquello que una Persona hace relativamente a las
criaturas, también lo hacen, en un mismo acto, las otras.
La creación es atribuida particularmente al Padre porque es
efecto de la omnipotencia divina, la cual se atribuye especialmente
al Padre, como se atribuye la sabiduría al Hijo y la bondad
al Espíritu Santo, si bien las tres Personas tienen la misma
omnipotencia, sabiduría y bondad. Dios cuida del mundo y de
todas las cosas que creó, conservadas y gobernadas con su
infinita bondad y sabiduría, y nada sucede en el mundo sin
que Dios lo quiera o permita, porque hay cosas que Dios quiere
y manda, y otras que El no quiere, aunque no las impide, como
el pecado. Y Dios no impide el pecado porque sabe sacar un
bien hasta del abuso que el hombre hace de la libertad que
le concedió, y así hace resplandecer siempre más a su misericordia
o a su justicia.
(1)
Catecismo de los Párrocos, redactado por decreto del Concilio
Tridentino, publicado por orden del Papa San Pío V, llamado
vulgarmente CATECISMO ROMANO, versión fiel de la edición auténtica
de 1566, con el análisis y crítica del P. Valdomiro Pires Martins,
Editora Vozes, Petrópolis, 1962, 2a. Edición, p.77.
(2) Todos los textos presentados sin comillas fueron extraídos
del Catecismo Maggiore promulgato da San Pio X, Roma, Tipografía
Vaticana, 1905, Edizione Ares, Milán. |