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El símbolo de los Apóstoles

Introducción

Iniciamos la publicación de una importante serie sobre los 12 artículos del Credo. ¿Por qué? Porque en ellos están compendiados los principales misterios de nuestra Fé.

Hoy trataremos de la fundamental importancia del Símbolo de los Apóstoles (o Credo), así destacada por el autor eclesiástico P. Francisco Spirago (1): "Todo cristiano está obligado a saber de memoria el símbolo de los apóstoles (San Agustín). Quien no se empeña en aprenderlo es gravemente culpable (Santo Tomás).

Reciten todos los días vuestro símbolo, en las oraciones de la mañana y de la noche, a fin de refrescar vuestra Fé (San Agustín). El símbolo es la renovación del pacto concluido con Dios en el bautismo (San Pedro Crisóstomo); es una coraza que nos protege contra nuestros enemigos (San Ambrosio). Los alimentos corporales solo nutren cuando los tomamos con frecuencia; así también la Fé no alimenta la vida del alma si no repetimos con frecuencia sus actos.

"Además del símbolo de los Apóstoles que se recita en el bautismo, la Iglesia utiliza también el símbolo de Nicea (compuesto en ese concilio en el 321 y completado por el de Constantinopla en el 381) y el símbolo de los concilios de Trento y Vaticano I (publicado, el de Trento por Pío IV en 1564, completado por el Concilio Vaticano I en 1870). El símbolo de Nicea se reza en la Santa Misa, antes del Ofertorio. La profesión de Fé del concilio de Trento es obligatoria en el acto de asunción de una función eclesiástica o la conversión de un hereje. "El símbolo de los Apóstoles contiene, en resumen, lo que todo católico está obligado a saber y a creer.

"Sus pocas palabras contienen todos los misterios (San Isidoro). El Símbolo se asemeja al cuerpo de un niño, que es pequeño pero posee todos los miembros; o a una semilla que, pese a su pequeñez, contiene todo el árbol con todas sus ramas.

"Se llama símbolo (señal por la cual alguien se distingue), porque en la Iglesia primitiva servía para distinguir a los cristianos. Para asistir a la Misa era necesario saber el símbolo, bajo pena de exclusión. Estaba prohibido comunicárselo a aquellos que no eran bautizados; como está prohibido en tiempo de guerra comunicar la seña.

"Se llama símbolo de los Apóstoles porque tiene origen apostólico. "Los Apóstoles, según San Agustín, estando a punto de separarse, hicieron una regla segura de predicación, a fin de que, a pesar de la separación, estuviesen unidos en la doctrina. Esto no quiere decir que las propias palabras provengan de los Apóstoles; se trata del contenido de fondo. Hasta el siglo VI le fueron siendo agregadas diferentes explicaciones, por ejemplo, a la palabra Padre la de Creador; a la palabra Jesús, la de concebido por el Espíritu Santo; a las palabras Santa Iglesia, la palabra católica; etc.; tales modificaciones fueron motivadas por la aparición de herejías. Pero, así como el hombre, por el crecimiento, no adquiere ningún miembro nuevo, así el símbolo de los apóstoles no admitió verdades nuevas.

"San Pedro ejerció una influencia decisiva sobre la redacción del símbolo, porque en él se encontraban los pensamientos fundamentales de sus discursos en Pentecostés y en la cura del paralítico del Templo, y de sus dos defensas en el sinedrio. En la primitiva Iglesia, el símbolo no era más que una fórmula de profesión de Fé, que era necesario recitar antes del bautismo, y que compendiaba la doctrina de los Apóstolos y la instrucción religiosa que había sido administrada con anterioridad.

"Los 12 artículos del Credo son 12 gemas que reflejan el fulgor de la luz y de la verdad, y que debemos traer en el corazón, es decir, creer; son el pan espiritual que nos es ofrecido al entrar en la Iglesia, es decir, en el bautismo; transforman nuestro corazón en un altar sobre el cual ofrecemos a Dios nuestras oraciones y buenas obras"


(1) Catecismo Católico Popular, União Gráfica, Lisboa, 5ta. Edición, 1950, 1ra. Parte, pp. 103 ss.

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