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Quinto
artículo del Credo
“Descendió a los infiernos, al tercer día
resucitó de entre los muertos”

El quinto artículo del Credo nos enseña que
el alma de Jesucristo, separada del cuerpo, fue al Limbo de
los Santos y Justos, y que en el tercer día se unió
nuevamente a su cuerpo para nunca más volver a separarse1.
Por infiernos (lugares inferiores) se entiende aquí
al Limbo de los Santos y Justos, es decir, aquel lugar donde
estaban las almas de los justos esperando la Redención
de Jesucristo.
Esas almas no fueron introducidas en el Paraíso antes
de la muerte de Jesucristo porque, debido al pecado de Adán,
el Paraíso estaba cerrado, y convenía que Jesucristo,
quien con su muerte lo reabrió, fuese el primero en
entrar en él.
Supremo poder de Dios
“Cristo Nuestro Señor descendió a los
infiernos, no para sufrir alguna pena, sino para librar a
los Santos y Justos de aquel miserable y doloroso cautiverio,
y para explicarles los frutos de su Pasión. Por lo
tanto, el descensoa los infiernos no disminuyó nada
de su absoluta dignidad y soberanía” 2.
Jesucristo quiso retardar la propia Resurrección hasta
el tercer día para manifestar la evidencia de que efectivamente
había muerto.
La Resurrección de Jesucristo no fue similar a la resurrección
de los otros hombres resucitados, porque Jesucristo resucitó
por su propia virtud, y los otros fueron resucitados por virtud
de Dios.
“Esta manera de resurgir, propia y singular, sólo
a Él competía, pues no está en las leyes
de la naturaleza, ni hombre alguno tuvo jamás el poder
de pasar de la muerte a la vida, por propia virtud. Esto cabe
únicamente al supremo poder de Dios” 3.
Notas:
1.Todos los textos que se ven entre comillas fueron obtenidos
del Catechismo Maggiore promulgado por San Pío X, Roma,
Tipografía Vaticana, 1905, Edizione Ares, Milano.
2.“Catecismo
de los Párrocos”, redactado por decreto del Concilio
Tridentino, publicado por orden del Papa San Pío V, denominado
vulgarmente CATECISMO ROMANO, versión fiel de la edición
auténtica de 1566 con noticia histórica y análisis
crítica, por el P. Valdomiro Pires Martins, Ed. Vozes,
Petrópolis, 1962, 2a. edición, p. 117.
3.
Id., p. 119. |