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Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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Cuarto artículo del Credo
“Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado”


El cuarto artículo del Credo nos enseña que Jesucristo, para redimir al mundo con su preciosa Sangre, padeció bajo Poncio Pilato, gobernador de Judea, y murió sobre el madero de la Cruz, del que fue descendido y después sepultado.

La palabra padecer expresa todas las penas sufridas por Jesucristo en su Pasión. Él padeció únicamente como hombre, porquecomo Dios no podría ni padecer ni morir.
Quien condenó a Jesucristo a ser crucificado fue Poncio Pilato, gobernador de Judea, quien había reconocido su inocencia; pero cedió vilmente a las insistentes amenazas del pueblo de Jerusalén.

Jesucristo podría haberse librado de las manos de los judíos o de Pilato; pero, conociendo que la voluntad de su Padre Eterno eraque Él padeciese y muriese por nuestra salvación, sometiéndose voluntariamente, salió al encuentro de sus enemigos y dejó que lo tomaran y condujeran a la muerte.

Crucificado en el Calvario

En la cruz, Él oró por sus enemigos; al discípulo San Juan –y, en la persona de él, a todos nosotros– dio por Madre a su propia Madre, María Santísima; ofreció su muerte en sacrificio, y satisfizo a la justicia de Dios por lospecados de los hombres.

No habría bastado que un Ángel viniese a satisfacer por nosotros, porque la ofensa hecha a Dios por el pecado, bajo cierto aspecto, era infinita; y, para satisfacerla, se requería una persona que tuviese mérito infinito.

Era necesario que los méritos de Jesucristo fuesen de un valor infinito porque la majestad de Dios, ofendida por el pecado, es infinita. No era necesario que Jesucristo padeciese tanto, una vez que el mínimo de sus sufrimientos –de valor infinito– habría sido suficiente para nuestra redención. Sin embargo, si Jesús quiso padecer tanto fue para satisfacer más abundantemente a la justicia divina, demostrar más plenamente su amor e inspirarnos el mayor horror al pecado.

A la muerte de Jesucristo el sol se obscureció, tembló la tierra, se abrieron los sepulcros y muchos muertos resucitaron.

El cuerpo de Jesucristo fue sepultado en un sepulcro nuevo, cavado en la piedra del monte, no lejos del lugar donde fue crucificado.
En la muerte de Jesucristo la divinidad no se separó ni del cuerpo ni del alma, solamente se separó el alma del cuerpo.

Jesucristo murió para la salvación de todos los hombres. Él expiró por todos, pero no todos se salvan, porque ni todos Lo quieren reconocer, ni todos observan su ley, ni todos se valen de los medios de santificación que Él dejó.


Textos extraídos del Catechismo Maggiore promulgato da San Pío X, Roma, Tipografía Vaticana, 1905, Edizione Ares, Milano.

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