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La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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Los Sacramentos, sexta parte

Sacramento del Orden Sagrado

El Orden es un sacramento que confiere el poder para desempeñar las funciones sagradas y la gracia para ejercerlas con santidad.

Se llama Orden porque los que lo reciben, forman en la Iglesia un orden, constituyen su jerarquía.

Las principales funciones sagradas son: ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa, administrar los sacramentos y predicar la palabra de Dios.

Necesidad del Orden

El Orden Sagrado es un sacramento de libre elección: nadie está obligado a recibirlo.
Aparte de eso, no todos pueden aspirar a él. Además de los impedimentos establecidos por Dios y por la Iglesia, a fin de alejar a los indignos, se requiere una vocación superior, un llamamiento divino. Nadie puede, si no ha sido llamado por Dios, ingerirse en estas funciones divinas, que serían sublimes aun para los Ángeles mismos.

Pecan los padres si obligan a un hijo a hacerse sacerdote sin vocación, como pecan también si le impiden seguir esta vocación cuando es bien manifiesta.

Diferentes grados de Orden

Aunque sea único en su esencia, el Orden comprende diversos grados de poderes, correspondientes a las diferentes funciones sagradas que se ejercen en la Iglesia: el Diaconado, el Presbiterado y el Episcopado, su plenitud.

El Diaconado confiere el poder de asistir al sacerdote en el altar, de predicar, de bautizar, de exponer el Santísimo Sacramento, y de administrar la Sagrada Comunión. Cuando específicamente delegado, ser Testigo válido del sacramento del matrimonio.

El Sacerdocio tiene dos grados: a) el Presbiterado, que da el poder de ejercer las funciones sagradas; b) el Episcopado, plenitud del sacerdocio, que confiere el poder de administrar todos los sacramentos, de enseñar a la Iglesia y gobernarla.

Los Obispos son, de derecho divino, superiores a los sacerdotes; sus poderes son más extensos, son jueces de la Fe, Pastores de la Iglesia, etc.

1º.- La materia del Orden consiste en la imposición de las manos del ministro sobre la cabeza del ordenando.
2º.- La forma se compone de las palabras que el ministro pronuncia el imponer las manos.
3º.- El ministro del Orden.- Sólo el obispo puede conferir este sacramento.
4º El sujeto del Orden.- Todo hombre bautizado puede recibir válidamente este sacramento.

Las mujeres son incapaces del Orden, por disposición divina.

Para recibir lícitamente este sacramento, se requieren tres condiciones: vocación divina, ciencia necesaria y virtud probada.

Además es necesario: 1º, hallarse en estado de gracia; 2º, estar confirmado; 3º, exento de toda irregularidad.

Las señales principales de una vocación divina son: 1º, la atracción, es decir, el gusto constante por las funciones sagradas; 2º, una aptitud suficiente para desempeñarlas; 3º, el espíritu eclesiástico, o sea, el amor al retiro, la oración, el estudio; 4º, una intención recta, o el deseo de trabajar por la gloria de Dios y la salvación de las almas; 5º, el llamamiento de los superiores eclesiásticos.

Efectos del sacramento del Orden

El Orden confiere: a) un aumento de gracia santificante; b) Los poderes especiales de cada orden; c) las gracias sacramentales para desempeñar dignamente las funciones sagradas y d) imprime un carácter indeleble y una vez recibido, nunca se pierde

Obligaciones del Orden

El sacerdote esta obligado a guardar el Celibato, por ley eclesiástica fundada en motivos muy graves como la dedicación sin reservas a la salvación de las almas; el digno tratamiento de los Santos Misterios para lo cual, es imperiosa la mayor pureza y la virginidad que Nuestro Señor Jesucristo, modelo de todos los sacerdotes, por quien los apóstoles rompieron todo lazo para seguir sus huellas.

La Dignidad Sacerdotal es la más alta y sublime de las obligaciones ya que si es inferior a los ángeles por naturaleza, tiene, en cambio, funciones y poderes superiores. El sacerdote es el mediador entre Dios y los hombres; el representante y continuador de Nuestro Señor Jesucristo en la Tierra, con plenos poderes sobre su cuerpo natural, al que consagra en el altar, y sobre su cuerpo místico, las almas, a las que tiene la misión de iluminar, dirigir, perdonar, consolar, santificar y conducir al Cielo.

Los cristianos que, fingiendo respetar la Religión, no temen calumniar y desacreditar a los sacerdotes, incurren en culpa grave. Ultrajan a la Madre Iglesia y desprecian a Jesucristo que ha dicho: hablando de sus ministros: “El que os escucha a vosotros, me escucha a Mí, y el que os desprecia a vosotros, a Mí me desprecia” (Lc. 10, 16).

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