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Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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Séptimo artículo del Credo
“Desde allí ha de venir a juzgar
a vivos y a muertos”

“En este artículo se enuncian tres verdades que conviene saber y creer: 1) Que el mundo, como ahora le conocemos, ha de ser destruido y tendrá fin; 2) que en el último día del tiempo han de resucitar todos los hombres que hayan existido y existan hasta entonces, con los mismos cuerpos y almas que tuvieron; 3) que Jesucristo bajará del cielo a juzgarlos, es decir, a dar a cada uno el galardón o castigo eternos según sus buenas o malas obras". 1


Jesucristo es nuestro Redentor,
nuestro Abogado, nuestro Juez.
La primera de estas funciones la desempeñó en la cruz; la segunda la ejerce actualmente en el cielo; la tercera la cumplirá sobre la tierra en el fin del mundo.
El primero de estos advenimientos o venidas de Jesucristo a la tierra se verificó en la humildad, en la pobreza, en el sufrimiento: tenía por objeto salvar a los hombres. 2

Surgite, mortui!

El séptimo artículo del Credo nos enseña que en el segundo advenimiento, al fin del mundo, Jesucristo, lleno de gloria y majestad, vendrá del cielo para juzgar a todos los hombres, buenos y malos, y dar a cada uno el premio o el castigo que hubiere merecido. 3

Cuando todos los hombres hayan muerto, Jesucristo enviará a sus Ángeles para que hagan resonar la trompeta. Se oirá una gran voz: Surgite, mortui! “¡Levantaos, muertos!, y esta voz repercutirá hasta en los más profundos abismos.

A este llamamiento, todas las almas dejarán, unas el cielo, otras el infierno, otras el purgatorio, y vendrán a reunirse con sus cuerpos para hacerlos vivir de nuevo. Y los muertos, resurgiendo en todos los puntos del globo, serán congregados por los Ángeles en el lugar destinado para el Juicio. 4

El Juicio universal

Si bien seremos juzgados por Jesucristo en el Juicio Particular después de la muerte, [también] hemos de ser juzgados todos en el Juicio Universal 5 por varias razones:
1) para gloria de Dios;
2) para gloria de Jesucristo;
3) para gloria de los santos;
4) para confusión de los malos;
5) finalmente, para que el cuerpo reciba con el alma su sentencia de premio o de castigo.

La suprema glorificación

En el Juicio Universal se manifestará la gloria de Dios, porque todos conocerán con cuánta justicia gobierna Dios el mundo, aunque ahora se ven muchas veces afligidos los buenos y en prosperidad los malos.

En el Juicio Universal se manifestará la gloria de Jesucristo porque, habiendo sido injustamente condenado por los hombres, aparecerá entonces a la faz de todo el mundo como juez supremo de todos.

En el Juicio Universal se manifestará la gloria de los santos porque muchos de ellos, que murieron despreciados de los malos, serán glorificados a la vista de todo el mundo.

En el Juicio Universal será grandísima la confusión de los malos, mayormente la de aquellos que oprimieron a los justos o procuraron en vida ser estimados como hombres buenos y virtuosos, al ver descubiertos a todo el mundo los pecados que cometieron, aun los más secretos.


Notas.-
1. Pbro. D. Eulogio Horcajo Monte, “El Cristiano Instruido en su Ley”, Librería de la Vda. De Hernando, Madrid, 1891, p. 72.

2. P. A. Hillaire, “La Religión Demostrada” (Ed. Luis Gili, Barcelona, 1924, p. 591)

3. Catecismo Maggiore promulgato da San Pio X, Roma, Tipografía Vaticana, 1905, Edizione Ares, Milano.

4. P. A. Hillaire, op. cit.

5. Todos los juicios particulares habidos, claro está, serán confirmados en el Juicio Final y no habrá discrepancias entre ellos, pero el Juicio Final se revestirá de un carácter solemne y universal que no cabía en el Juicio Particular.

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