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Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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San Francisco de Asís
Siervo perfecto
de la Dama Pobreza

El fundador de la Orden Franciscana, una de las mayores vocaciones de la Historia de la Iglesia, nació en 1182, en Asís. Recibió los estigmas del Redentor y se transformó en un sustentáculo de la Iglesia universal; modelo de desprendimiento total, no despreciaba a los ricos; poseía la alegría que deriva de la pureza de corazón y de la constancia en la oración

Alegre, derrochador, pero temeroso de Dios

Nada sabemos de la infancia del Santo. En la Leyenda de San Francisco (o De los Tres Amigos), escrita por tres de sus primeros discípulos, consta que, ya crecido, decidió continuar el oficio paterno, pero a él, mucho más alegre y liberal que su padre, le gustaba andar en festiva compañía, en diversiones y cantos, al punto que gastaba en reuniones y banquetes todo cuanto ganaba 1.: “Pero, con el auxilio divino, dice San Buenaventura, jamás se dejó llevar por el ardor de las pasiones que dominaban a los jóvenes de su compañía” 2.

El “Señor infundía en su corazón un sentimiento de piedad que lo hacía generoso con los pobres, sobre todo a quien pidiese por amor de Dios” 4, de modo que daba hasta parte de su vestuario, si no tenía más dinero.

La popularidad que Francisco había adquirido hasta entonces se debía más a sus cualidades morales que a las físicas, pues “– era pequeño y de aspecto miserable” 5.

“Desprecia lo que amaste” – entrega a la Dama Pobreza

Llevaba esa alegre y despreocupada vida, cuando tuvo las primeras revelaciones divinas. Rezando un día en la iglesia de San Damián, oyó al Crucificado pedirle que restaurase su casa, que estaba en ruinas. Tomando las palabras literalmente, se empeñó en la refacción no sólo de ese templo, sino de otros dos más. El Divino Redentor, sin embargo, le pidió que sobre todo restaurase no los edificios de las iglesias, sino la propia Iglesia en cuanto institución.

“Si quieres conocer mi voluntad, le dijo el Salvador, precisas despreciar todas las cosas que hasta aquí materialmente amaste y deseaste. Cuando hubieres hecho eso, te será agradable todo cuanto te es insoportable y se volverá insoportable todo cuanto deseas” 6.

En esa época ocurrió el conocido episodio en que el padre recurre al Obispo para hacer cesar las “extravagancias” del hijo; éste se apresura a despojarse hasta de la ropa que lo cubría tras lo cual se entregó completamente a lo que llamó la Dama Pobreza, siguiendo al pie de la letra los consejos del Evangelio.

Funda los Frailes Menores

Comenzó Francisco a anunciar la verdad, con pleno ardor del Espíritu de Cristo y enseguida algunos respondieron a su llamado comenzando a practicar la penitencia y compartiendo la misma vida. “El humilde Francisco decidió que se llamarían Frailes Menores” 7.

Surgieron así los primeros 12 discípulos que, según registran las Florecillas, “fueron hombres de tan grande santidad que, desde los Apóstoles hasta hoy, no vio el mundo hombres tan maravillosos y santos” 8. “Se contentaban sólo con una túnica, un cordón y un par de calzas, y no querían más”, dirá más tarde Francisco en su Testamento 9.

Los nuevos apóstoles se reunieron en torno de la pequeña iglesia de la Porciúncula, o Santa María de los Ángeles, que pasó a ser la cuna de la Orden.

El Santo sostiene a la Iglesia Católica

Para obtener la aprobación de su incipiente Orden, Francisco se dirigió a Roma. Poco antes de llegar, “el Pontífice Romano vio en sueños a la Basílica de Letrán, a punto de desplomarse; mas un pobrecillo, hombre pequeño y de aspecto miserable, la sustentaba con sus hombros, impidiendo que se desplome” 10. Cuando el Sumo Pontífice vio en su presencia al Poverello de Asís, lo reconoció, lo abrazó, y le dijo a él y a sus compañeros: “Hermanos, id con Dios y predicad la penitencia, según os será inspirada. Cuando hubiereis crecido en número y el Señor aumentado sus gracias a vuestro favor, tornad a Nos, que os concederemos lo que deseareis y mucho más” 11.

Provistos de esa aprobación pontificia, los nuevos religiosos salieron a predicar, de a dos, recorriendo las ciudades de la región.

Cierta noche los frailes vieron un carro de fuego de un esplendor maravilloso, entrar en el aposento en que estaban, dando tres vueltas en el recinto. Comprendieron que Dios quiso mostrarles, por aquella figura, “que su padre Francisco había venido ‘en el espíritu y en la fuerza de Elías 12.

El Monte Alverno, donde Francisco recibió la mayor gracia de su vida: los sagrados estigmas de la Pasión de Nuestro Señor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No despreciar a los ricos

A pesar de predicar especialmente a los pobres e identificarse con ellos, “Francisco tenía el hábito de alertar a sus discípulos, exhortándolos a no condenar y no despreciar a ‘aquellos que vivían en la opulencia y vestían con lujo’”. Decía que “también ellos tienen a Dios por señor, y que Dios puede, cuando quiere, llamarlos, como a los otros, y hacerlos justos y santos” 13. Uno de esos nobles le dio al Poverello el Monte Alverno, donde recibiría la mayor gracia de su vida.

Sinsabores y fundación de la Tercera Orden

Uno de los mayores dolores de Francisco fue ver surgir una nueva tendencia entre sus frailes, comandada por el Superior Fray Elías, que daba una orientación diferente a la del Santo, principalmente con relación a los estudios y al modo de observar la pobreza.

De otro lado, eran tantos los seglares que, ligados por los lazos del matrimonio o con otros encargos terrenos, no podían observar por entero las reglas franciscanas, pero querían pertenecer a su familia de almas, que Francisco fundó una Orden Tercera para abarcar a todos. Muchos grandes personajes –como San Luis, Rey de Francia, y Santa Isabel, Duquesa da Turingia– pertenecieron a ella.

Cantando alabanzas a la “Hermana Muerte”

El mismo Nuestro Señor le dejó impreso en el cuerpo los sagrados estigmas de la Pasión dos años antes de su muerte.
En su última enfermedad, quería Francisco que Fray Ángelo y Fray León permaneciesen junto a su lecho para cantar las alabanzas de la “Hermana Muerte”. A quienes se escandalizaban, respondía: “Por una gracia del Espíritu Santo, me siento tan profundamente unido a mi Señor Dios, que no puedo dejar de alegrarme en Él” 14.

“Por fin, habiéndose realizado en él todos los planes de Dios, el bienaventurado adormeció en el Señor, rezando y cantando un Salmo” 15, el día 4 de octubre de 1226, a los 45 años, siendo canonizado apenas dos años después.

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