CRSR
CRSR
Busque en nuestros contenidos

Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
> Lea más

 
 

Luis Luchía Puig,
paradigma de caballero y
editor católico

Si tuviéramos que escoger una figura que representase el ideal del buen cristiano, del ciudadano ejemplar y el arquetipo de padre y esposo,
don Luis Luchía Puig sería el exponente apropiado

Luis Luchía Puig nació en Buenos Aires, más precisamente en Av. Callao, casi esquina Las Heras, el 21 de septiembre de 1897. Su padre, Pedro Luchía era comerciante, dedicado al negocio de telas y confecciones y su madre, Sara Puig (porteña como su marido), descendiente de una familia que remontaba sus orígenes a los tiempos de la colonia. Para entonces, el matrimonio tenía cinco hijos a los que sumaría otros tantos tras el nacimiento de nuestro biografiado.

Formación católica
Entre 1905 y 1906 la familia se radicó en San Isidro, por entonces una apacible localidad de la provincia, donde nacieron Agustín Alonso y Pedro Raúl, que tomó el nombre de su hermano mayor, fallecido en 1911 cuando cursaba estudios universitarios en la Facultad de Medicina de la UBA.

Cuando Luis contaba 14 años, su familia se mudó a una amplia casa-quinta de Belgrano sita en Cuba y Monroe, donde tomó contacto con jóvenes de la congregación de Santa Filomena cuya sede se hallaba ubicada donde hoy se alza la parroquia de la Sagrada Eucaristía, en Palermo. Allí Monseñor D’Andrea contrarrestaba la acción del maestro William Morris, dedicado a atraer los niños vagabundos hacia su fe (la protestante) en un colegio por él fundado en el mismo barrio.

Labor periodística
Por entonces, el joven Luis inició su carrera de editor. En Santa Filomena fundó una revista a la que bautizó Horizontes cuya dirección compartió con su actividad laboral porque al haber enfermado su padre, él y su hermano Miguel Angel, que fallecería a causa de una neumonía que contrajo cuando regresó empapado de una peregrinación a Luján, se hicieron cargo del negocio. Coincidente con ello, incorporó a la congregación y a la dirección de la revista a sus otros hermanos, Horacio, Félix Oscar y Agustín Alfonso Luchía Puig, quienes apoyaron y sostuvieron a Luis en aquellas actividades.

La carrera editorial
Fogueado por su desempeño al frente de Horizontes y animado por conversaciones que mantenía con Monseñor D’Andrea, Luchía Puig se lanzó a la aventura editorial fundando la colección La Novela del Día, con oficinas en Cangallo 666, dedicada a la edición de libros de reconocidos autores católicos como Belisario Roldán, Manuel Gálvez, Benito Lynch, Victoria Malharro y Juan Carlos Dávalos.

Editorial Bayardo
Su obra difusora cobró impulso en 1918 cuando Monseñor Agustín Piaggio se presentó un día en sus oficinas portando bajo el brazo la monumental Historia de Cristo del florentino Giovanni Papini. El joven editor comprendió enseguida que obra de tal magnitud no encajaba en la elemental colección que dirigía y por esa razón fundó Editorial Bayardo, siendo aquel el primero de una serie de títulos de gran difusión. Suerte de apéndice de la editorial fue Bayardo Films, una distribuidora que se dedicó a difundir producciones de la talla de “La Conversión”, interpretada por Lita Grey.

Nuevas iniciativas
Pasaron los años sin que este espíritu inquieto detuviese su impulso, siendo de destacar su participación en la defensa de los templos y conventos de la Capital Federal durante las luctuosas jornadas de la Semana Trágica (enero de 1919); su intervención en la Gran Colecta que tuvo lugar inmediatamente después para la construcción de viviendas populares, centros recreativos e institutos de asistencia, la organización de la Unión Popular Católica Argentina y la Liga Argentina de la Juventud Católica, su apoyo a los Círculos Católicos de Obreros organizados por el padre Federico Grote y su apoyo a la Acción Católica.

En 1923 Luchía Puig contrajo matrimonio con la reconocida escritora Mercedes Dora Maimó con quien emprendió un largo viaje a Europa a bordo del “Cap. Polonio” aprovechando, de paso, para editar un álbum de recuerdos. A su regreso, continuó con sus labores, a las que debemos agregar las de jefe de publicidad de la revista Femenil, que desempeñaría hasta 1930, cuando fundó una nueva publicación.

Propaganda Moderna
Corría 1929 cuando don Luis dio forma a un medio de corte católico que tendría como norte los principios éticos y morales de nuestra santa religión. Junto al Sr. José Luis Cantilo, dos veces intendente municipal de la Capital Federal, interventor de la provincia de Buenos Aires entre 1917 y 1918 y gobernador desde 1922 a 1926, constituyó una sociedad anónima que puso bajo la dirección administrativa de dos hijos del prestigioso dirigente, José Luis (h) y Héctor Cantilo, estudiantes universitarios ambos, con los que dio forma a Aconcagua, publicación mensual cuyo primer número apareció en enero de 1930. Siguió a ella, tres años después, Fémina Ilustrada donde Luchía Puig puso en práctica la acción formativa que, por razones ajenas a su voluntad, no había logrado en Femenil. Ambas publicaciones fueron editadas por Propaganda Moderna, una de sus más caras iniciativas.

Oficinas y talleres de
Editorial Difusión a vuelo de pájaro

Ideales católicos y de familia
Bajo la guía de Luchía Puig, Propaganda Moderna también lanzó una colección de folletos de modesta impresión con títulos tan comprometidos como La cuestión del divorcio y las tan beneficiosas conferencias del Revdo. Padre José Antonio de Laburu, S.J, las principales, Jesucristo y la cuestión social, Jesucristo y el matrimonio y Jesucristo es Dios, voceados en las esquinas de la calle Florida por un equipo de 20 pregoneros encargados de su venta.

Editorial “Difusión”
En aquellos días, las dos editoriales de alcance popular que dominaban el mercado argentino estaban dirigidas por españoles; “Claridad”, del anarquista Antonio Zamora y “Tor”, de Juan Carlos Torrendell. En línea opuesta a sus postulados, Luchía Puig fundó Editorial “Difusión”, la empresa editorial católica más grande de América Latina, cuyo primer título fue Los intelectuales españoles ante la revolución y la guerra, folleto de formato reducido al que le siguió un libro de 40 páginas con prólogo de Paul Claudel, Persecución religiosa en España, ricamente ilustrado con fotografías de lo que acontecía en la Madre Patria en los días previos y posteriores a la guerra civil.

“Difusión” tuvo sus oficinas en Avenida de Mayo 1035, trasladadas en 1945 a Av. Callao 575, frente al Colegio e iglesia del Salvador y una imponente planta en Herrera 527, pleno barrio de Constitución , amplio edificio de cuatro pisos y 10.000 m2 cubiertos en el que sus 200 máquinas impresoras llegaron a editar la friolera de 42.000.000 de libros de difusión católica, magníficamente elaborados en sus talleres de composición y encuadernación.

Sucursales en Córdoba, Mendoza y Catamarca; filiales en Chile, Perú, Uruguay, Colombia y México y pedidos del interior, de los países limítrofes e incluso España y Filipinas dan cuenta de lo que fue aquella empresa en los años cuarenta y cincuenta. Títulos como el Digesto Católico cuya edición confió a su amigo y biógrafo Moisés Álvarez Lijó, los 26 volúmenes de Biografías Amenas de Grandes Figuras, los 42 de Biblioteca del Intelectual, los 22 de Cumbres de la Novela, los 22 de Biblioteca para Jóvenes, las Narraciones Recreativas, Colección Blanca Nieves, Colección Julio Verne, Tesoros del Hogar y tantos otros, hablan a las claras del nivel y calidad de su caudal bibliográfico.

Oficinas de Editorial Difusión sobre Av. Callao 575, frente al histórico Colegio del Salvador y su iglesia

Para comprender la dimensión de esa labor baste recordar que, durante años, en la biblioteca de toda familia católica, se distinguía más de un volumen de la Editorial Difusión.

Un hombre de fe
Reseñar en tan poco espacio la vida de un hombre como don Luis Luchía Puig es tarea imposible. A modo de epílogo diremos que en 1954 se hizo cargo del periódico “El Pueblo”, portavoz de de la opinión cristiana, llevando su tirada de 8000 ejemplares a 70.000, tal el deseo de su fundador, el padre Grote y que en años posteriores sufrió persecución, humillaciones y apremios por parte del régimen justicialista. La represión llegó a la clausura de “El Pueblo” y la “intervención” de Editorial Difusión y sus empresas, así como el embargo y dilapidación de sus bienes. Pasado el vendaval, retomó sus actividades y siguió bregando por los ideales católicos, la buena lectura y la defensa de los sanos principios que hicieron grande a nuestra tierra, mereciendo por ello, homenajes y lauros, como la demostración ofrecida en el Alvear Palace Hotel (1944) con motivo de sus bodas de plata como editor y el premio “San Gabriel” que le otorgó el Episcopado Argentino en 1976, justa recompensa a tan noble trayectoria.

Los contenidos son marca registrada © 1991 - 2010 de la Fundación Argentina del Mañana
diseño web:
::..