IV Rosario por la Argentina en la Plaza Pizzurno
Se pidió para que nuestra Patria encuentre un camino de auténtica grandeza cristiana
El miércoles 25 de octubre, se rezó Un Rosario por la Argentina en la Plaza Pizzurno (Ciudad de Buenos Aires) para pedir que nuestra Patria, fortalecida en sus raíces cristianas, vuelva a encontrar un camino de auténtica grandeza.
El Rosario, que es organizado por ex alumnas de las Hijas de María Auxiliadora, la Legión de María y otras instituciones laicales, se reza todos los años ininterrumpidamente desde 2003, como respuesta al pedido del Papa Juan Pablo II de confiar las causas más difíciles a la práctica constante del Rosario.
El acto comenzó con la solemne entrada de una bella imagen de la Virgen de Luján, la cual, escoltada por gauchos de la agrupación "El Rodeo" y la Banda de la Policía Federal, fue recibida con agitar de pañuelos y una lluvia de pétalos de rosa antes de ser colocada en el escenario.
A continuación fue anunciado que Su Santidad Benedicto XVI impartió la implorada Bendición Apostólica a todos los participantes, al tiempo que “los exhorta a que se esfuercen por vivir coherentemente los genuinos valores cristianos mediante el testimonio de la propia vida” y “estimula a seguir rezando a María Santísima, Medianera de todas las Gracias, con las familias y por las familias de la amada Nación Argentina para que vivan plenamente el sentido de su grandeza y dignidad”.
Después se rezaron los misterios gloriosos del Santo Rosario, intercalados con las canciones que interpretó el coro “Regina Coeli" de la Catedral Metropolitana, bajo la dirección del maestro Santiago Pusso.
El numeroso público presente –que debió enfrentar condiciones climáticas adversas– dio un fervoroso testimonio de la inquebrantable confianza de nuestro pueblo en la maternal intercesión de Nuestra Señora de Luján, Reina y Patrona de la Argentina.
“Anhelamos que en todo el país se rece el Rosario por la Argentina, declararon las organizadoras, pues, si rezáramos en común, tenemos la firme convicción de que se producirá el cambio de los corazones y nos educaremos de acuerdo a los valores de la primera escuela: la de la Sagrada Familia de Nazaret.”