CRSR
CRSR
Busque en nuestros contenidos

Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
> Lea más

 
 

Frente a los proyectos de “Educación Sexual”
La Paz social ante una cuestión de conciencia:
La Defensa de la Familia

A fines del año último se intentaron aprobar, tanto en la Legislatura porteña como en la Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación, proyectos de educación sexual obligatoria desde el Nivel Inicial hasta la Universidad, respecto del cual el público solo tiene informaciones parciales y, con frecuencia, poco objetivas.

El tema volverá a estar en pauta en los próximos meses, razón por la cual decidimos ofrecer a nuestros lectores el resumen de un esclarecedor documento de Acción Familia –una iniciativa de la Fundación Argentina del Mañana. En él la entidad alerta sobre el gravísimo peligro que representa la pretensión del Estado de arrebatar a la familia la misión de educadora natural de los hijos, sobre todo tratándose de materia de tal trascendencia.

El Estado desplaza a la familia

Quienes propugnan la educación sexual parecen partir de un presupuesto falso: las familias argentinas serían incompetentes como educadoras y hasta casi exclusivamente culpables del número de embarazos adolescentes, abusos sexuales sobre los menores y del desborde de epidemias de enfermedades venéreas.

Como consecuencia, el Estado debería elaborar contenidos y programas de adoctrina-miento sexual para forjar las costumbres y el modo de pensar de niños y adolescentes respecto a la moral sexual y familiar.

Actuando de ese modo, el Estado asume la tarea casi propia de una religión, invade la esfera propia de la familia negando la patria potestad e imponiendo a los menores de edad una visión peculiar de todo lo relacionado con la “sexualidad” y la concepción de la familia.

Violación del normal desarrollo psico-social de los niños
¿Cómo se realiza una educación sexual integral acorde con la dignidad a que cada niño tiene derecho?

En la vida de la propia familia

Los valores morales vividos en familia se transmiten más fácilmente a los hijos. En ella aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a las otras personas cuando son respetados, aprenden de modo verdaderamente humano y sencillo la recíproca donación del amor conyugal del hombre y de la mujer, del cual provienen; aprenden hasta a conocer al mismo Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones y autores de sus vidas.

Esa es una formación acorde con la dignidad como criatura humana de la mujer, del varón y de los niños, con respeto a las delicadezas e intimidades, a los tiempos y al desarrollo psico-sexual individuado.

En sentido opuesto, la educación sexual obligatoria impone una visión radicalmente diversa. Sin respetar en lo más mínimo el derecho a la quietud sexual infantil, varios de los proyectos discutidos prevén incluso que en las escuelas se imparta el adoctrinamiento de un subjetivo fundamentalismo sexual.
Violación del derecho a la inocencia

En el desarrollo psicológico y sexual de niños y adolescentes, es manifiesto un período de tranquilidad y de serenidad.
En esta fase poco delimitable los chicos no se encuentran en condiciones de comprender plenamente el alcance de la sexualidad, sus fines específicos y el valor de su dimensión afectiva. No son aún capaces de entender y controlar la imagen sexual en un contexto adecuado de principios morales y, por tanto, de asumir con su responsabilidad moral una información sexual que les es prematura.

Entonces, al pretender imponer una información sexual antinatural, innecesaria, colectiva y fuera de lugar, en general los programas de educación sexual perturban el desarrollo normal de los niños. Literalmente violan la inocencia que los padres deben preservar, durante la cual son ellos mismos los exponentes naturalmente implícitos de la sexualidad, tácita pero presente.

Por ello, los efectos sobre los niños de alguna información inoportuna, como de la pornografía y de todo lo contrario a la naturaleza, son de especial gravedad ya que dañan su incipiente sexualidad y debido a su especial fragilidad, les impulsa con suma facilidad a practi-car aberraciones.
Además, entre los otros aspectos de la personalidad que también se van desarrollando, tiene aquí especial lugar el gradual ejercicio de la disciplina –que prepara para todas las actividades de la vida– incluida la castidad celibataria o matrimonial, por lo cual es imprescindible preservar cautelosamente el derecho del niño a ser casto.

Esta consideración es particularmente importante porque ciertos proyectos de educación sexual llegan al extremo de abrir las puertas a que, a partir de una concepción totalmente diversa del orden natural, siguiendo otra orientación sexual y en la perspectiva de género (presumida como principio básico), se informe a los niños y adolescentes que la sexualidad cambia según la edad y las personas; que se construye, que puede ir optando por un rol; que la heterosexualidad, la homosexualidad, el travestismo, el transexualismo, las relaciones niño-adulto, sin atender a las diferencias de edad, son opciones entre las cuales pueden elegir... y volver a elegir; que se les informe que lo más importante es cuidarse para no tener hijos o aprender a arriesgarse evitando contagios; que hay que saber abortar; que deben considerar natural lo que antes se condenaba como antinatural...

Evalúese bien lo que esto significa.

Violación del derecho-deber de la familia

Los padres están gravísimamente obligados a procurar con todo su empeño la educación de su prole, ya religiosa y moral, ya física e intelectual, y a proveer al bien temporal de la misma en razón de la fecundidad; la cual –con todas sus consecuencias– es principio de vida y de la autoridad, que es principio de orden con todas sus exigencias.

Al ser principio de generación y de vida, los padres deben serlo de todo aquello que se refiere al perfeccionamiento de esa misma vida. De allí cuatro momentos o etapas, que corresponden al proceso propio de la naturaleza en las relaciones de los padres con los hijos engendrados: generación, desarrollo, progreso y perfección.

Los principios expuestos nos hacen concluir que el hijo es antes de la familia que del Estado.

El paganismo “moderno” y el estatismo –que no respetan las sociedades infrasobera-nas que constituyen la sociedad política– pretenden establecer una relación directa entre el individuo y el Estado y llegan incluso a sostener que el hombre nace ciudadano y que por esto pertenece primariamente al Estado.

Pero el hombre antes de ser ciudadano debe existir y la existencia no la recibe del Estado sino de los padres. Si queremos hablar con propiedad, los jóvenes entran a formar parte de la sociedad civil no por sí mismos, sino por la comunidad doméstica en que fueron engendrados y educados.
Hasta los Pontífices Romanos citan por su claridad al respecto, una conocidísima sentencia de la Suprema Corte de los Estados Unidos de América del Norte, del 1° de junio de 1925, cuando declaró “... que no competía al Estado ninguna potestad general de establecer un tipo de educación en la juventud...” y añadió la razón de derecho natural: “El niño no es una mera criatura del Estado; quienes lo alimentan y lo dirigen tienen el derecho, junto con el alto deber, de educarlo y prepararlo para el cumplimiento de sus deberes”.

Por esto y más, se comprende que la educación, sexual inclusive, sea derecho-deber de los padres, esencial, original y primario, así como insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no deba ser totalmente delegada ni pueda ser usurpada por otros, como pretenden los impulsores de ciertos proyectos de ley.

Obedecer a Dios antes que a los hombres

No faltan quienes buscan imponer esta nueva concepción de la familia y de la sociedad basándose en la premisa filosófica falsa de que no existen normas objetivas de moral y que el comportamiento humano depende de la opción personal de cada uno.

Esta es una falacia que Acción Familia refuta en uno de los puntos centrales de su análisis denominado “Consenso, subjetivismo y Ley Superior”, tema que Cruzada reserva para otro número.

Allí se profundiza en definiciones fundamentales como la de Ley Natural y la existencia de un Supremo Legislador, ambos presupuestos básicos a la hora de legislar y sin los cuales la democracia pronto puede degradarse en demagogia y terminar en totalitarismo.

Los católicos, por sus deberes como bautizados, saben que su posición desde siempre es firme y clara. La más reciente referencia del Magisterio al respecto es del 20 de noviembre de 2004.

Al recibir al Pontificio Consejo para la Familia, reunido en Roma, el Santo Padre enseña: “Quien destruye este tejido de la convivencia humana, no respetando la identidad y alterando sus finalidades, causa una herida profunda a la sociedad y provoca daños a menudo irreparables”. A justo título, por lo tanto, os proponéis reflexionar sobre los varios aspectos que atañen a la familia, sea a nivel nacional como internacional. También en este campo la Iglesia no puede apartarse de la norma enunciada por el Apóstol Pedro: “Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5, 29)”.

Los contenidos son marca registrada © 1991 - 2010 de la Fundación Argentina del Mañana
diseño web:
::..