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El
poder del Avemaría
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Marie-Ascensión
con su padre |
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| Michel
Fourniret,
el monstruo de las Ardenas |
El día 26 de junio de 2003, Marie-Ascensión
Kirombo, de 14 años, se dirigía a su residencia
en la pequeña ciudad de Ciney, situada en las Ardenas
(sur de Bélgica), cuando fue abordada por un hombre
que conducía una camioneta. Con el pretexto de averiguar
como llegar al Convento Mont de la Salle, el desconocido
logró engañar a la niña y hacerla subir
al auto.
Una vez dentro, el hombre la tocó de modo indecente
y la obligó a ocultarse. Al percibir la trampa en
la que había caído, Marie-Ascensión
le preguntó si pertenecía a la banda de Dutroux
(asesino que dirigía una gang de raptores), a lo
que el hombre replicó:
– No, pero soy mucho peor.
– ¿Usted cree en Dios?, preguntó
la joven,
asustada y previendo lo peor.
– ¿Por qué?, contestó irritado.
– Porque si creyera en Dios, no me haría
mal alguno.
De hecho, Marie-Ascensión acaba de caer en las garras
de Michel Fourniret (62 años), el denominado monstruo
de las Ardenas, criminal que practicaba asesinatos en serie.
La jovencita, piadosa católica proveniente de Burundi
(África) comenzó entonces a rezar el Avemaría
en voz alta e ininterrumpidamente. Irritado, Fourniret paró
el automóvil, ató las manos de Marie-Ascensión
y la sujetó en la parte cerrada de la camioneta.
Luego siguió viaje hasta el siniestro castillo donde
ya había matado por lo menos una decena de mujeres,
todas ellas jóvenes.
Sin embargo, Marie-Ascensión consiguió desatar
las cuerdas con los dientes y saltar del vehículo
en una disminución de velocidad. Estaba a 25 km.
del lugar donde fuera raptada.
Poco después se detuvo un automóvil conducido
por una señora que la llevó a un puesto de
policía, la cual, con el número de patente
de la camioneta memorizado por la niña, pudo identificar
al secuestrador y detenerlo en su propia casa.
El semblante de la joven traslucía una impresionante
paz interior, según el reportero del diario “Die
Welt” (23-07-04). “Fueron mis oraciones las
que me salvaron”, comentó a sus padres.
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