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Dr.
Luis Agote,
ejemplo de argentinidad
Fue en el campo de la Medicina, uno de los ámbitos donde la
Argentina más descolló a principios del siglo XX. Claro
ejemplo de ello fue el doctor Luis Agote, destacado galeno, investigador
y docente, que en 1914 logró la primer transfusión de
sangre de la historia.
Por sus raíces católicas y sus orígenes europeos,
nuestra Patria fue llamada a un destino de grandeza único y particular,
que la situó en un lugar de privilegio dentro de las naciones
latinoamericanas.
Una
Argentina pionera
Los primeros premios Nobel del continente, tres de ellos en ciencias;
el desarrollo cultural, literario, intelectual y tecnológico
de la Argentina; su educación, su arquitectura y su historia,
deslumbraron a viajeros, sabios y estudiosos de todo el mundo.
Entre 1908 y 1910 la Argentina era la primera potencia agro-exportadora
de la Tierra; los capitales fluían a sus costas a ritmo vertiginoso;
sus leyes regían los destinos del orbe internacional (Doctrina
Drago) y de su cultura se nutrieron los pueblos vecinos, ya en sus institutos,
escuelas y universidades, ya a través de su producción
literaria y didáctica.
La Argentina fue pionera en el campo de las ciencias, la industria,
la tecnología y la explotación petrolera. El desarrollo
nuclear y la exploración espacial, muy anteriores al de sus vecinos
continentales, despertaron el interés de las principales potencias
del planeta.
Claro ejemplo de ello fue el doctor Luis Agote, destacado galeno, investigador
y docente, que hizo descollar a la Argentina en el campo de la Medicina.
Médico, profesor, investigador
El Dr. Agote nació en Buenos Aires el 22 de septiembre de 1868.
Tras cursar sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional,
ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos
Aires (1887) donde se graduó de médico con una tesis sobre
hepatitis supurada (1893). Luego, comenzó a ejercer su profesión
en el campo de la clínica hasta que en 1895 fue designado director
del lazareto de la isla Martín García.
En 1905 fue profesor suplente en la Facultad de Medicina y en 1915
titular de la cátedra de Clínica Médica.
En el mes de noviembre de 1914, el Dr. Agote logró efectuar
exitosamente la primera transfusión de sangre en un recipiente
sin que se coagulara, experiencia de trascendencia internacional que
se llevó a cabo en el Hospi tal Rawson de Buenos Aires.
Por entonces, el médico francés Jean Baptist Denys había
conseguido realizar una transfusión de sangre de un carnero a
un paciente y en 1900 su colega austríaco Karl Landsteiner descubrió
substancias en la sangre capaces de aglutinar glóbulos rojos
en la sangre de otros seres humanos, los denominados grupos sanguíneos
y la incompatibilidad entre unos y otros, un paso trascendente que habría
de coronar exitosamente el médico argentino.
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La
primera transfusión de sangre de la historia (Hospital
Rawson, 1914) |
La primera transfusión de sangre
Tras incontables experimentos, el Dr. Agote y su asistente de laboratorio
Lucio Imaz, determinaron que una substancia de sodio era la que evitaba
la formación de coágulos en la sangre. Después
de varias pruebas, el 9 de noviembre de 1914, concretaron exitosamente
la transfusión de 300 cm3 de sangre, donada por un empleado del
Hospital a una parturienta que tres días después dejó
el nosocomio en perfecto estado de salud.
El doctor Agote comunicó su descubrimiento al mundo y en un
primer momento solo recibió respuestas corteses por vía
diplomática. Cuando el “New York Herald” publicó
una síntesis de su método, el tema comenzó a inte
resar, a tal punto que el norteamericano Lewinsohn y el belga Hustin
se apresuraron a reclamar el descubrimiento como propio (venían
trabajando paralelamente al científico argentino). Se entabló
entonces una polémica en la que unos y otros se atribuyeron la
prioridad aunque la publicación del estudio en el periódico
norteamericano y las constancias del anuncio del descubrimiento efectuadas
oportunamente por el Dr. Agote, fueron pruebas contundentes que dejaron
aclarado que fue él quien primero logró la hazaña.
Un célebre científico porteño
El célebre científico porteño. También
estudió el uso del suero “Behring” en el tratamiento
de la difteria y se ocupó de temas relacionados con la higiene
pública.
En 1910 y 1916 el Dr. Agote fue diputado nacional, siendo suyos los
proyectos de creación del Patronato Nacional de Menores Abandonados,
la Universidad del Litoral y la anexión del Colegio Nacional
de Buenos Aires a la Universidad.
A lo largo de su trayectoria, el Dr. Agote escribió importantes
obras científicas y literarias, recibió numerosos premios
y distinciones, presidió congresos y dictó conferencias.
Después de su fallecimiento, se colocó su nombre a una
calle en Buenos Aires, a la Escuela Nacional de Comercio, al Instituto
Modelo de Clínica Médica, al Instituto Nacional de Protección
de Menores, a escuelas, a bancos de sangre y a un hospital de nuestra
capital.
La Argentina ha dado al mundo hombres que descollaron en diversas disciplinas.
El Dr. Luis Agote fue uno de ellos y hoy su nombre brilla junto al de
los científicos más destacados de la historia humana.
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