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¿Hacia
dónde va la Argentina?

Cuando nuestro país, nacido a la
sombra de la Cruz, se ve nuevamente amenazado por una escalada
de violencia y de caos, juzgamos oportuno ofrecer a nuestros
lectores la síntesis de un documento publicado en Diciembre
ppdo. por Reconquista y Defensa de los ideales que nunca mueren:
“Piqueteros ¿cuestión social auténtica
o revolución anarco-socialista global?”
Los piqueteros están sometiendo nuestro país
a una escalada de violencia que siembra destrucción
y lo sumerge en un clima de caos, donde acaba imperando la
ley del más fuerte o del impune...
Sin embargo, las autoridades nacionales insisten en “no
criminalizar” lo que mal denominan “protesta social”
y en dejar indefenso al ciudadano honesto, pacífico
y trabajador. Peor aún, alientan la formación
de frentes piqueteros supuestamente “blandos”,
responsables ellos mismos de actos de violencia como no vivíamos
desde la década del 70.
Como
si lo anterior fuera poco, el flagelo de la criminalidad golpea
fuerte, con su secuela interminable de homicidios, robos,
secuestros, tanto en el campo como en las ciudades.
Ante este cuadro, es natural que nos preguntemos: ¿hacia
dónde va la Argentina?
Ver, Juzgar y Actuar
Cuando a un simple ciudadano le arrebatan su almuerzo en
un Mc Donalds, cortan rutas, calles, autopistas, estaciones
de tren o subterráneo impidiendo la libertad de circulación,
destrozan taxis o automóviles pisoteando el derecho
de propiedad; copan comisarías, invaden edificios militares,
reemplazan la bandera celeste y blanca por una imagen del
Che Guevara, destrozan Plaza de Mayo y pinta-rrajean con frases
sacrílegas la Catedral de Buenos Aires, los piqueteros
están transmitiendo un mensaje a toda la sociedad.
¿Qué mensaje?
Que lejos de ser meros desocupados, a la búsqueda
de pan, techo y trabajo, constituyen una corriente revolucionaria,
articulada a nivel mundial, que ha desatado una ofensiva para
derribar el actual orden de cosas y suplantarlopor un régimen
anarco-socialista al estilo del de Fidel Castro en Cuba o
Hugo Chávez en Venezuela.
¿Tendrán éxito en su intento? ¿Intentarán
un golpe de fuerza para alcanzar el poder?
¿O la amenaza de una insurrección pique-tera
precederá a una extorsión para exigir reformas
socio-económicas profundas, de corte totalitario, socialista
y anticristiano?
Para apartar de nuestra Patria tan graves peligros, es necesario
Ver y Juzgar –es decir conocer la verdadera naturaleza
del movimiento piquetero– y después Actuar, dentro
del orden y la ley, a fin de que nuestra Nación se
reencauce por las vías de la grandeza cristiana que
jamás debió abandonar, tan alejadas por cierto
del odio, la agitación y la lucha de clases de sabor
marxista diseminados por los piqueteros.
¿Desocupados
o revolucionarios?
Buenos Aires está virtualmente sitiada y acceder o
salir de ella, o transitar por sus zonas vitales, se ha transformado
en un martirio casi cotidiano para centenares de miles de
personas. Estratégicas zonas del interior también
han sido escenario de gravísimos atentados al orden
público.
Ahora bien, es en la naturaleza de los reclamos donde entrevemos
cuál es el verdadero sentido de la protesta piquetera.
Primero enarbolaron la bandera de la deso-cupación,
la entrega de más subsidios o planes “Jefes y
jefas de hogar”, de viviendas, de tierras, de alimentos...
Después vinieron las protestas contra el “modelo
neo-liberal”, el FMI, la deuda externa, la liberación
o la amnistía a los piqueteros incriminados por acciones
delictivas y hasta la exigencia del “aguinaldo”
piquetero, la “represión policial”, etc.
Casi
simultáneamente, e identificándose con la izquierda
a nivel internacional, las protestas adoptaron los viejos
slogans comunistas: “Por la Paz” y el “anti-imperialismo”
o los más actuales temas de “lucha contra el
ALCA”, la “Guerra en Irak”, la “Globalización”,
“No al envío de tropas a Haití”,
etc.
También se identificaron con las luchas contra el “genocidio”
aborigen que habría ejecutado España en la Evangelización
de América y el Ejército Argentino en la Conquista
del Desierto; el anti-militarismo, focalizado en la guerra
anti-subversiva y “los desaparecidos”.
Es fácil advertir entonces que el movimiento piquetero
es una fuerza revolucionaria de izquierda que, fracasada en
las urnas, busca instalar el caos, la lucha de clases permanente,
el odio contra la propiedad privada y contra toda forma de
autoridad y de orden. En suma, la anarquía.
Comisión de graves delitos
Estamos frente a una organización cuasi militar, cuyos
integrantes, so pretexto de mantener el orden en las manifestaciones,
utilizan armas o “armas impropias”.
En la escalada de violencia, los piqueteros llegaron a la
comisión de los más graves delitos: destrucción
e incendio de comisarías, oficinas, comercios, vehículos
particulares y de transporte, señalización pública,
cajeros automáticos, cabinas telefónicas, quioscos,
saqueos, cobro de peaje en puentes y rutas, robo de pertenencias
a ciudadanos que se ven atrapados en las manifestaciones o
cortes, tomas de estaciones de tren, subterráneos,
etc.
Como en las organizaciones terroristas y subversivas del
mundo entero, los piqueteros salen a las calles habitualmente
encapuchados y han desarrollado una verdadera gimnasia de
enfrentamiento con las fuerzas del orden.
Una inmensa red internacional
Ante
el derrumbe del socialismo de Estado soviético y el
malogro de la acción violenta de la guerrilla de los
70, la izquierda internacional se metamorfoseó presentando
otros tipos de socialismo radical: la llamada “democracia
directa”, autogestión de los trabajadores, vidacomunal
y las rehabilitadas teorías anarquistas.
Manipulando descontentos contra injusticias reales o imaginarias,
este socialismo metamorfoseado, dinamizado por los nuevos
“movimientos sociales”, se lanzó a una
guerra planetaria, cuyos ideales, metas y métodos se
han definido en los Foros Sociales Mundiales, en los que hubo
una activa participación de dirigentes piqueteros y
de partidos de izquierda argentinos, junto a representantes
emblemáticos de la Teología de la Liberación
de otros países.
Debajo de la retórica antiglobalización lo
que surge es, con el nombre de Internacional Rebelde, el combate
insidioso a la propiedad privada, a la libre iniciativa y
a los poderes del Estado rumbo a una sociedad de pequeños
grupos autogestionarios.
El “neo-socialismo” asume, además, las
luchas del nuevo “proletariado” contra las “alienaciones”
de la cultura dominante, globalizando la autodenominada “resistencia
ciudadana universal”; la defensa de los pseudo-derechos
de las “minorías sexuales”; el incentivo
a tipos de vida “alternativos”; la liberalización
de las drogas; el feminismo, el “matrimonio” entre
personas del mismo sexo; en fin, las causas de todos los designados
como “excluídos sociales”.
De ese modo, la “guerra social planetaria”, a
pesar de la heterogeneidad de las reivindicaciones, demuestra
una articulación efectiva en orden a la acción,
que Isabel Rauber, una de las ideólogas internacionales
del movimiento, denomina piquete global.
Se
desmorona el
Estado de Derecho
La sociedad se pregunta por qué el Gobierno insiste
en justificar una inacción sistemática, cuando
una de las funciones esenciales del Estado es la de salvaguardar
la seguridad y el orden público, sin lo cual la población
no puede ejercer sus derechos ni desarrollar en plenitud y
libertad sus actividades.
Es lo que recordó el fiscal de ejecución penal
platense Marcelo Romero: “El delito en la Argentina
no se negocia, se reprime con el Código Penal y con
los distintos códigos de Procedimientos. Así
de sencillo.” (“La Nación”, 2-12-03).
Pero lejos de restablecer el orden, el Gobierno prestigia
la protesta y transforma en interlocutores privilegiados a
los líderes piqueteros. Y envía una representación
oficial –dos ministros y un secretario de Estado–
al congreso de los piqueteros «blandos» y «dialoguistas»
en Parque Norte, donde no les faltó la bendición
del P. Luis Ángel Farinello. Poco después, esos
mismos pique-teros tomaron durante varias horas la estación
Constitución, se apoderaron violentamente de un tren,
ocuparon y destrozaron una comisaría en la Boca.
Súplica
a Nuestra
Señora de Luján
No es objeto de este artículo dar voces de alarma
para producir inseguridad pública.
Por el contrario, se dirige a quienes no desean ver a la Argentina
en las sendas sombrías de la anarquía hacia
donde la quieren llevar fuerzas que alimentan, en sí,
los gérmenes de una revolución anticristiana.
A ellos los exhortamos a conformar un noble y amplio frente
que tenga en vista lo que nos une, relegando a un provisorio
olvido todo lo que eventualmente nos pueda separar.
La Argentina nació católica: en esta hora extrema
de nuestra historia volvemos, confiados, nuestra mirada hacia
la Virgen de Luján y a Ella imploramos que proteja
a la Patria.
El texto completo de este estudio puede verse en: www.reconquistaydefensa.org.ar
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