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Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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Origen de la devoción al
Sagrado Corazón

Las revelaciones de Nuestro Señor a
Santa Margarita María.

Esta devoción se origina en las revelaciones privadas de Nuestro Señor Jesucristo a una religiosa francesa, Santa Margarita María de Alacoque, en la localidad de Paray-Le-Monial, Francia, entre los años 1673 a 1675.

¿Quién fue Santa Margarita María?

Santa Margarita nació el 22 de Julio de 1647 y ya desde pequeña mostró una especial predisposición a la vida de oración. A los 22 años decide abrazar la vida religiosa. Cuando, aún indecisa respecto a cual Orden religiosa ingresar, visita el Monasterio de las Religiosas de la Visitación en Paray-Le-Monial, el 25 de Mayo de 1671, escucha la voz de Jesús que le dice: “ Aquí es donde yo te quiero”. Más tarde, al saber que esas religiosas se llamaban “Hijas de Santa María”, comprendió que la Santísima Virgen la llamaba entre sus hijas. Esta Orden religiosa había sido fundada por Sn Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal. Hace su profesión religiosa a los 25 años, en Noviembre de 1672.

Después de una fecunda vida dejó este mundo el 16 de Octubre de 1690. Fue canonizada por el Papa Benedicto XV el 13 de Mayo de 1920.

Institución y celebración de la fiesta.

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es celebrada el viernes siguiente a la Fiesta del Corpus Christi y varía año a año, de acuerdo al calendario litúrgico. Tanto la fiesta como la devoción fueron instituidas por la Santa Iglesia Católica, luego de aprobar el contenido de las referidas revelaciones, hechas por el mismo Jesucristo.

El primer propagador de dichas revelaciones y de esta devoción fue el confesor y guía espiritual de la Santa, el recientemente canonizado sacerdote jesuita, San Claudio de la Colombière.

La Virgen Maria y Santa Margarita María

Santa Margarita se caracterizó por una gran devoción a la Madre del Cielo. Desde pequeña le rezaba diariamente el Santo Rosario, le hizo voto de ayunar todos los sábados, y rezaba también, todos los días, siete Avemarías recordando los Siete Dolores de María, haciendo una genuflexión por cada dolor.

Al consagrarse a la vida religiosa le es permitido, por el Señor Obispo de Chalens, agregar a su nombre original, Margarita, el de María, como expresión de su gran amor a la Madre de Dios.
En una de sus apariciones Jesús le dijo: “Has sido confiada por Mí a mi Madre, para que seas formada por Ella según mis designios”.
En varias ocasiones la Santísima Virgen la premió con su presencia, acariciándola y animándola en sus cruces, prometiéndole su amparo. Santa Margarita María tuvo numerosos problemas de salud.

En una de sus visitas, Nuestra Señora se le apareció con el Niño Jesús en brazos y le dijo: “He aquí que viene a enseñarte lo que debes hacer”. Y después de permitirle que acariciara repetidas veces al Niño, la Virgen le dijo: “Que esto te sirva para siempre: quiero que te abandones a mi poder como has visto me he abandonado Yo en el Señor".

La vida de Santa Margarita María es una muestra más de la importancia que tiene en la vida espiritual el confiarnos a María Santísima, abandonándonos en Ella, siguiendo, como dice San Luis María Grignion de Monfort, el “medio más fácil, más corto, más seguro y más perfecto”, o sea, el de ir a Jesucristo por medio de María; el responder con humildad y amor de hijos a sus innumerables pedidos, desde Fátima en 1917 hasta los de nuestros días, y hacer la Consagración de nuestras vidas y familias a su Inmaculado Corazón.

Porque Dios Padre quiso que su Hijo viniera a nosotros, por obra y gracia del Espíritu Santo, a través del seno virginal de María, que tomara su carne y su sangre durante 9 meses, lo cuidara de pequeño y estuviera a su lado hasta sus 30 años, antes de salir a predicar. Por eso al entregar la vida a la Virgen María, uno está siguiendo el mismo camino que Dios Padre eligió y quiso para su Hijo.

Y Jesús, antes de expirar en la Cruz, selló con su Sangre, con la Santísima Virgen y San Juan, y con cada uno de nosotros, su testamento de Amor: nos dio a su Madre como Madre nuestra. Lea el Evangelio de San Juan (cap. 19, v. 25-27) y no dude que el Sagrado Corazón de Jesús le está diciendo hoy a la Virgen María, por usted: “Mujer aquí tienes a tu hijo”. Y a usted: “Aquí tienes a tu Madre”.

Y al igual que Juan, reciba a María Santísima en la casa de su pobre corazón. Ella le llevará tierna y seguramente al Sagrado Corazón de su Hijo.

Los Corazones de Jesús y María

El Papa Pío XII, en su Encíclica "Haurietis Acquas" del 15 de Mayo de 1956 sobre el culto y devoción al Corazón de Jesús nos dice: "A fin de que la devoción al Corazón Augustísimo de Jesús produzca frutos más copiosos en la familia cristiana y aún en toda la humanidad, procuren unir a ella la devoción al Corazón Inmaculado de la Madre de Dios. Ha sido voluntad de Dios que, en la obra de la Redención humana, la Santísima Virgen María estuviese inseparablemente unida con Jesucristo, tanto que nuestra salvación es fruto de la caridad de Jesucristo y de sus padecimientos, a los cuales fueron consociados íntimamente el amor y los dolores de su Madre."

Principales manifestaciones del Sagrado Corazón de Jesús

De las muchas manifestaciones que del Corazón de Jesús tuvo Santa Margarita María, cuatro son las consideradas más importantes.

Primera revelación principal (Diciembre 27,1673) Fiesta de san Juan Evangelista.

El corazón de Margarita entra en el Sagrado Corazón. Santa Margarita está en presencia del Amor Sacramentado. Jesús la hace reposar en su divino pecho donde le descubre "las maravillas de su amor y los secretos de su Corazón". Y le dice: "Mi divino Corazón está tan apasionado de amor a los hombres, en particular hacia ti, que, podiendo contener en El las llamas de su ardiente caridad, es necesario que las derrame valiéndose de ti, y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo...". Le pide en seguida su corazón y lo introduce en el suyo...

Luego el Señor lo saca y lo vuelve a colocar en el pecho de Margarita, "como una llama ardiente en forma de corazón". Este fuego le producirá un intenso dolor de costado, garantía de la verdad de la aparición. Margarita queda, durante muchos días, abrasada de amor.

Segunda revelación principal (1674). Nuestro Señor nos explica como representar y venerar su Corazón.

La Santa: "Ese día el divino Corazón se me presentó en un trono de llamas, transparente como el cristal, con la llaga adorable, rodeado de espinas significando las punzadas producidas por nuestros pecados...".

El Sagrado Corazón quiere difundir esa devoción por todo el mundo, como el último esfuerzo por abrasarnos con el fuego de su Amor.

En la nueva devoción Jesús pide venerar su Corazón divino bajo la forma de un corazón de carne, la llaga de la lanza estará bien visible, lo rodearán llamas y lo ceñirán las espinas llevando en la parte superior una cruz. "Los que lo honren públicamente recibirán gracias muy especiales".

Tercera revelación principal (1674). El Corazón de Jesús:
hoguera ardiente de caridad.

Nos cuenta Santa Margarita: "...Estaba ante el Santísimo Sacramento expuesto con un extraordinario recogimiento y se presentó delante de mí Jesucristo, mi amado Dueño, todo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas brillantes como cinco soles, despidiendo de su Sagrada Humanidad rayos de luz de todas partes pero sobre todo de su adorable pecho, que parecía un horno encendido; y, habiéndose abierto, me descubrió su amante y amable Corazón, vivo manantial de tales llamas. Me fue haciendo entender entonces las inexplicables maravillas de su puro amor hacia los hombres de quienes no recibía más que ingratitudes... Amante apasionado se queja de la falta de amor de los suyos y, divino mendigo, nos tiende la mano pidiendo nuestro amor."

Le pide que comulgue cada vez que pueda, especialmente todos los primeros Viernes. Le pide también la Hora Santa en la noche del Jueves al Viernes, de 23 a 24 horas, para acompañarlo en la humilde y dolorosa oración que hizo a su Padre en el Huerto de los Olivos, antes de Su Pasión.

El Gran encuentro del 16 de Junio de 1675.
Cuarta revelación principal.

El gran dolor del Corazón de Jesús. La institución de su Fiesta.
Es considerada la más importante. Ese día, se hallaba la Santa adorando el Santísimo Sacramento en profunda contemplación, cuando se le aparece Nuestro Señor Jesucristo mostrándole su Divino Corazón, y le dice: "Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y al que nada se ha perdonado hasta consumirse y agotarse para demostrarles su Amor: y en cambio, no recibe de la mayoría más que ingratitudes, por las irreverencias, desprecios y sacrilegios hacia El en este Sacramento de Amor.'' (La Eucaristía)
"Pero lo que todavía me es más doloroso -agregó el Salvador con un acento que estremeció a la Santa- es que obran así hasta los corazones que, de manera especial, se han consagrado a Mí. Por esto fe pido que el viernes siguiente a la fiesta de Corpus Christi, se celebre una fiesta particular para honrar mi Corazón, comulgando en dicho día y reparando las ofensas que he recibido en eI Augusto Sacramento del Altar. Te prometo que mí Corazón derramará con abundancia las bendiciones de su Divino Amor sobre cuantos le tributen este homenaje y trabajen en propagar esta práctica".

Estas conmovedoras palabras nos llaman a un profundo cambio de vida.

La Divina Misericordia y el Sagrado Corazón

En las revelaciones que, bajo la devoción de la Divina Misericordia, Nuestro Señor hizo a la Beata Sor Faustina Kowalska entre 1931 y 1938, se vuelve a destacar lo dicho por Jesús a Margarita, en especial su promesa: "Los pecadores hallarán en mi Coraron la fuente v el océano infinito de mi misericordia11
Vemos aquí la profunda unión que hay entre estas dos devociones a Nuestro Señor Jesucristo: el Sagrado Corazón y la Divina Misericordia. Jesús pidió a Sor Faustina que pintara una imagen, según ella lo veía, con la inscripción "Jesús en Vos confío” abajo. En ella se observa a Nuestro Señor vestido con una túnica blanca, una mano levantada para bendecir, mientras con la otra toca la túnica a la altura del pecho, desde el cual salen dos grandes rayos de luz.

Jesús le dice: "Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo blanco representa el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de mi Misericordia en el mismo instante en que mi Corazón, que acababa de emitir su ultimo latido, fue abierto en la Cruz con la lanza".


La Práctica de los Nueve Primeros Viernes

La Gran Promesa: la salvación eterna.
Jesús promete la gracia de la penitencia final a quien comulga nueve primeros viernes de mes seguidos.
¿Cómo hemos de hacer las nueve comuniones?
- En nueve meses seguidos, sin interrupción.
- No en cualquier día del mes, sino en el Primer Viernes.
- Con la debida disposición, o sea, en estado de gracia.
- Con la doble intención de:
Honrar al Sagrado Corazón de Jesús.
Alcanzar de El la gracia de la perseverancia final.
Pida al Señor su bendición y ayuda para tener:
- Voluntad de perseverar en el bien y vivir como buen cristiano.
- La gracia de venerar y amar muchísimo su Sagrado Corazón.
Oración
(para después de cada comunión de primer viernes;
no es obligatoria)
Jesús mío, que en tu infinita misericordia prometiste la gracia de
la salvación eterna a los que comulguen, en honor a tu Sagrado
Corazón, nueve primeros viernes seguidos, acuérdate de esta promesa; y a mí, indigno siervo tuyo, que acabo de recibirte
sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera arrepentido de todos mis pecados, esperando en tu inefable misericordia y amando la bondad de tu amabilísimo Corazón. Amén.
(Podemos rezar a continuación cinco Padrenuestros, Avemarías y Glorias, en adoración de las cinco llagas de Jesucristo,y luego un Credo al Sagrado Corazón de Jesús por las necesidades de la Iglesia, la conversión de los pecadores y en sufragio de las almas del Purgatorio).


Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús

El Señor hizo a Santa Margarita María de Alacoque las
siguientes promesas para todos los devotos de su Sagrado
Corazón:
1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2. Daré paz a sus familias.
3. Los consolaré en todas sus aflicciones.
4. Seré su amparo y refugio seguro durante su vida, y
principalmente en la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus obras que redunden en
mi mayor gloria.
6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el
océano infinito de misericordia.
7. Las almas tibias se harán fervorosas.
8. Las almas fervorosas se elevarán con rapidez a gran
perfección.
9. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los pecadores
más endurecidos.
10. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea
expuesta y honrada.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su
nombre escrito en mi Corazón y jamás serán borrados de él.
12. Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón,
que mi amor todopoderoso otorgará a cuantos comulguen
nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la
penitencia final; no morirán privados de mi gracia ni de
recibir los sacramentos, pues mi divino Corazón se
convertirá para ellos en seguro asilo en aquella hora
postrera.

Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, óyenos Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial Ten piedad de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo
Trinidad Santa, que eres un solo Dios
Corazón de Jesús. Hijo del Eterno Padre
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la
Virgen Madre
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo de Dios
Corazón de Jesús, de majestad infinita
Corazón de Jesús, templo santo de Dios
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad
Corazón de Jesús, receptáculo de justicia y amor
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de la
sabiduría y de la ciencia
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la
Divinidad
Corazón de Jesús, en quien el Padre ha puesto toda su
complacencia
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido
Corazón de Jesús, deseo de los collados eternos
Corazón de Jesús, paciente y misericordioso
Corazón de Jesús, rico para con todos los que te invocan
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados
Corazón de Jesús, saturado de oprobios
Corazón de Jesús, quebrantado por nuestros pecados
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte
Corazón de Jesús, traspasado por la lanza
Corazón de Jesús, fuente de toda consolación
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores
Corazón de Jesús, salvación de los que esperan en Ti
Corazón de Jesús, esperanza de los que mueren en Ti
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón.
Haz nuestro corazón semejante al Tuyo.

Oremos
Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amado Hijo
y las alabanzas y satisfacciones que te ofreció en nombre de
los pecadores, y a los que imploramos tu misericordia
concédenos el perdón, en nombre del mismo Nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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