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La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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Saña abortista,
amenaza a la familia argentina

Son cada vez más insistentes las presiones sobre la opinión pública y el Poder Legislativo para hacer aceptar el aborto como algo normal. La táctica empleada es la de la gradualidad.

Inicialmente, se intenta no despertar reacciones para así ir abriendo camino a proyectos cada vez más radicales, hasta lograr que se apruebe la práctica legal del aborto por la simple solicitación de la gestante.

En el plano social, los efectos del aborto son claros. “Por una parte, afirma el Prof. Plinio Correa de Oliveira, la ausencia de frutos en las llamadas ´uniones libres´ solo contribuye a multiplicarlas. Y por otra, el aborto debilita los vínculos del matrimonio, pues cuanto más numerosos son los hijos, tanto más se robustecen los vínculos afectivos y morales entre los padres” (Entrevista a “Ediçao Mineira, B. Horizonte, 5-1-1983)

Promover el aborto, por lo tanto, debilita al matrimonio y a la familia y, en consecuencia, a toda la sociedad argentina.

Para hacer frente a esa ofensiva, ofrecemos algunos argumentos de orden lógica y racional, así como de orden sobrenatural, que contribuyan a refutar con éxito las falacias de quienes justifican el crimen del aborto.

Acción Familia, una iniciativa de la Fundación Argentina del Mañana, ha publicado una obra sobre el tema titulada: “55 preguntas y respuestas sobre el aborto que todo argentino debería conocer” (Ancla Editores, Buenos Aires, año 2000, 111 páginas).

Mons. Charbel Merhi, Obispo Eparca de los Maronitas en la Argentina, calificó a la iniciativa como “muy útil y urgente para que todo argentino sepa con simplicidad lo que la Iglesia defiende en su campaña ´pro vida´ y en su enseñanza moral y doctrinal”.

A continuación, una breve reseña de algunas de las ideas allí contenidas.

Argumentos antiabortistas de orden natural

Al ser un acto intrínsecamente malo, el aborto voluntario nunca puede justificarse del punto de vista moral, aún cuando tuviese como resultado la salvación de la vida de una madre o la honra de una mujer violada. Por lo demás, del punto de vista médico, actualmente no se presentan situaciones en las que el aborto directo y voluntario sea el único medio de salvar la vida de una gestante.

En relación con las víctimas de la violación, quien debe ser castigado es el criminal. Cuando se practica un aborto en consecuencia de una violación, se incurre en el absurdo jurídico de condenar a muerte al inocente y, como es frecuente, no se castiga al violador.

Si el aborto, en cuanto medio, no es lícito ni siquiera para salvar la vida de la madre, con más razón todavía no lo será cuando lo que está en juego sea simplemente su salud. La Medicina tiene medios de tratar los dolores de orden físico o los desajustes mentales que puedan ocurrir durante el embarazo, sin necesidad de recurrir al aborto.

El aborto dicho "eugenésico" es aquel realizado con la finalidad de matar los fetos portadores de malformaciones. Pero no cura nada; solo mata. Sus partidarios aducen que ello evitaría a la gestante el desagrado de llevar a término un embarazo del cual resultará una criatura defectuosa que, en la mejor de las hipótesis, va a acarrear cuidados especiales y grandes preocupaciones.

Fac-símil de la carta de Mons. Charbel Merhi, Obispo Eparaca de los Maronitas en la Argentina, en la que pondera la utilidad y claridad de conceptos del libro de Acción Familia destinado a refutar los argumentos abortistas

El aborto "eugenésico" constituye, por lo tanto, una auténtica y cruel eutanasia activa prenatal. Es la intervención directa para matar un ser humano portador de una enfermedad incurable o de una lesión incompatible con la vida post-natal. Una mujer que consintiera en matar a su hijo durante el embarazo por ser él un feto anencefálico o, peor aún, por ser portador de una lesión menos grave, para ser coherente, debería eliminar por la eutanasia a su padre o a su madre si estuvieran en estado terminal. El principio de acción es el mismo.

Finalmente, los abortistas afirman que la legalización del aborto hará disminuir el número de complicaciones fatales de la madre, como consecuencia de abortos clandestinos. Debe tomarse en cuenta que, en realidad, los abortos realizados en servicios públicos tampoco están exentos de complicaciones. Y es discutible que la legalización del aborto disminuya el número de abortos clandestinos.

Esa práctica no debe combatirse a través de la legalización del crimen. Lo verdadero es crear en la población, a través de la educación religiosa y moral, una mentalidad de repudio al aborto, de tal modo que los abortistas sean vistos con execración y horror. Y también punir, y con punición ejemplar, a sus autores y promotores, de tal modo que el castigo quede ad perpetuam rei memoriam como señal del repudio más intransigente y radical.

Argumentos antiabortistas de orden sobrenatural

Aún cuando las ventajas materiales tan propaladas por los abortistas fuesen verdaderas, el aborto sería igualmente execrable por constituir una gravísima ofensa hecha a Dios Nuestro Señor, Creador, Redentor y Santificador.

En la Encíclica Evangelium Vitae, Juan Pablo II reiteró las enseñanzas de sus antecesores, y en forma definitiva y categórica condenó el aborto en estos términos: “Con la autoridad conferida por Cristo a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con los Obispos de la Iglesia Católica, confirmo que la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral” (op. cit. Nº 58)

Más aún. El aborto no quita solo la vida del cuerpo. Impide además que aquel ser humano reciba la inestimable gracia santificadora del bautismo por la cual le serían inmediatamente abiertas las puertas del Cielo (ver recuadro).
En ello deben pensar las madres que resuelven abortar y se dicen católicas. Su pecado es el de matar a su hijo, es verdad, pero agravadísimo al privarlo de la gracia del bautismo.

Reflexionen especialmente las madres portadoras de fetos malformados y anencefálicos. La verdadera compasión por sus hijos defectuosos no consiste en eliminarlos fríamente durante el embarazo, sino en llevar éste a su término de modo que sean bautizados al nacer. Y, si muriesen, entren inmediatamente a la bienaventuranza eterna, donde les estarán eternamente agradecidos por esa actitud de la más pura caridad cristiana.

Aborto, Bautismo y Bienaventuranza Eterna

La discusión sobre el aborto habitualmente se centra en el derecho a la vida del niño por nacer, olvidando el aspecto trascendente de la cuestión, es decir la vida eterna.

En efecto, al morir en la Cruz y derramar su sangre infinitamente preciosa, Nuestro Señor Jesucristo nos abrió las puertas del Cielo.

Tenemos, entonces, la gravísima obligación moral de aprovechar los frutos de la Redención. Por eso, la Santa Iglesia Católica determina que, en situaciones de riesgo, médicos y parteras administren el sacramento del bautismo a recién nacidos e incluso a fetos dentro del útero. Asimismo prescribe que, en los abortos espontáneos, el feto sea bautizado si está vivo y bajo condición si se duda de ello.

Precisamente, ese bautismo es sistemáticamente negado a los fetos extirpados criminalmente del seno materno, incluso hasta en los frecuentes casos en que el nonato es arrancado aún con vida.(*)
En consecuencia, agrava aún más el monstruoso pecado del aborto esa indiferencia ante el destino que, desde su concepción, tiene el hombre a la bienaventuranza eterna. (**)


(*) Cfr. Mons. Dr. Luis Alonso Muño Yerro, "Moral Médica en los Sacramentos de la Iglesia", Ed. Fax, Madrid, 1955, 4ta. Edic., Código de Derecho Canónico, pp. 25-49.
(**) Cfr. "Catecismo de la Iglesia Católica", nº 1703.

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