El globo sobre el que se posa Nuestra Señora
Una de las cosas más llamativas de la aparición de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa fue el globo blanco sobre el que estaba posada, del que, en principio, solo se veía la parte superior. La Virgen, que aplastaba una serpiente verde con manchas amarillas, sostenía sobre sus manos, a la altura del corazón, un segundo globo pequeño de oro, coronado por una crucecita, que al parecer, ofrecía en actitud suplicante.
Así se expresó sobre ellos la Virgen Bendita mientras señalaba a sus pies: “Este globo que ves representa al mundo entero, especialmente a Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden”. El otro globo, el que Nuestra Señora sostenía en sus manos, símbolo de la riqueza de sus gracias, se desvaneció repentinamente cuando sus brazos se extendieron abiertos y dos rayos de luz se proyectaron desde sus palmas sobre el color blanco, que había bajo sus pies.
El gran globo bajo los pies de María Santísima simboliza su reinado sobre el Cielo y la Tierra; el otro más pequeño, dorado, el mundo ofrecido a su hijo Jesús con sus propias manos.
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