María
Auxiliadora
de los cristianos
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| Imagen
de María Auxiliadora bendecida por San Juan Bosco,
que se venera en la basílica de San Carlos Borromeo.
(Buenos Aires) |
En el año 1571, los turcos amenazaron invadir y
asolar la Europa entera. El gran Pontífice San Pío V,
para contrarrestar su terrible poder y ferocidad, consiguió reunir
contra ellos un ejérctio de valerosos católicos.
Don Juan de Austria, muchos ilustres y valientes guerreros españoles
e italianos, unidos en la Santa Alianza bajo un estandarte enviado por
el Pontífice, que llevaba bordado en oro la imagen de Nuestro
Señor Crucificado, acudieron presurosos a defender los derechos
de la Iglesia y de la civilización cristiana.
Después de un triduo de ayunos y oraciones públicas,
estos jóvenes, animosos soldados, se acercaron todos a recibir
los Santos Sacramentos, e invocando el nombre de María Auxilio
de los Cristianos, el 7 de Octubre acometieron a los turcos en el golfo
de Lepanto.
Después de un encarnizado combate, en que visiblemente pudo
constatarse el auxilio de María Santísima, fue muerto
el capitán enemigo. Entonces se apoderó la confusión
y el espanto de la flota musulmana, que cayó en poder de los
cristianos quienes al grito de ¡Viva María! enarbolaron
el estandarte de Jesucristo.
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Nuestra
Señora se les apareció a los turcos durante
el combate de Lepanto, revestida con la coraza y las armas
españolas. Esta es la imagen que se venera en Granada
(España) de la
Virgen de Lepanto. |
San Pío V, que estando en oración había recibido
aviso del cielo de la milagrosa victoria, para perpetuo recuerdo, añadió
a las Letanías Lauretanas el título de María
Auxílium Christianorum, señalando el 7 de Octubre
para celebrar la solemnidad de Nuestra Señora de la Victoria.
Más tarde, con motivo de haber sido librada Viena del sitio
de los turcos en 1683, fue erigida en Baviera la primera Cofradia
de María Auxiliadora en reconocimiento de tan gran favor,
y con pasmosa rapidez difundióse esta devoción en Alemania
e Italia y por todo el orbe.
En fin, al recobrar Pio VII la libertad de la injusta opresión
de Napoleón Bonaparte a principios del siglo XIX, estableció
la fiesta de María Auxiliadora el día 24 de Mayo.
La devoción a María Santísima bajo este título
aumenta de día en día por los prodigios que obra continuamente,
dando origen al magnífico Santuario de Espoleto, y al de Turín
en 1865, adonde acuden en gran número los fieles devotos desde
los más remotos países, por experimentar la eficacia de
la invocación a María Santísima bajo el título
de Auxilium Christianórum. El Pontífice Pio IX
con Breve del 5 de Abril de 1870, erigió en el Santuario de Turín,
la archicofradía de María Auxiliadora, enriqueciéndola
con muchas indulgencias. La Santa Imagen fué coronada solemnemente
por decreto de S.S. León XIII el 17 de Mayo de 1904.
Novena en honor de María Auxilio de los Cristianos
1.– ¡Oh María, auxílio poderoso
de los cristianos que acuden confiados al trono de vuestra misericordia!
oíd los ruegos de vuestros hijos que imploramos vuestro poderoso
patrocinio, a fin de poder huir del pecado y de las ocasiones de pecar.
Ave María y Gloria
2.– ¡Oh María Santísima,
Madre de bondad y de misericordia, que siempre con vuestro patrocinio
librasteis al pueblo cristiano de los asaltos y ferocidad de los musulmanes!
librad, os suplicamos, a nuestras almas de los ataques del demonio,
del mundo y de la carne, y haced que podamos en todo tiempo vencer a
los enemigos de nuestra salvación.
Ave María y Gloria
3.– ¡Oh poderosísima Reina del
cielo, que triunfasteis de las herejías que intentaban arrancar
a tantos hijos del regazo de nuestra Madre de la Iglesia! socorrednos,
oh María, a fin de que guardemos firme nuestra fe y puros nuestros
corazones, en medio de tantas insidias, para no contaminarnos con el
veneno de tan perversas doctrinas.
Ave María y Gloria
4.– ¡Oh dulcísima Madre nuestra
María, Vos que sois Reina de los Mártires por los heroicos
actos de valor y fortaleza que ejercitasteis en la tierra! dignaos infundir
en nuestro corazón la fuerza necesaria para mantenernos constantes
en vuestro servicio, a fin de que, venciendo todo respeto humano, cumplamos
sin rubor nuestros deberes religiosos, y nos mostremos siempre vuestros
devotos hijos hasta la muerte.
Ave María y Gloria
5.– ¡Oh querida Madre María, que
en el triunfo de Pio VII mostrasteis vuestro eficaz patrocinio! extended
vuestro manto sobre la Iglesia y especialmente sobre su Augusto Jefe
el Sumo Pontífice; defendedle de los ataques de sus enemigos,
libradle de sus aflicciones y asistidle siempre, para que pueda dirigir
segura al puerto de salvación la navecilla de San Pedro, triunfante
de las embravecidas olas que amenazan sumergirla.
Ave María y Gloria
6.– ¡Oh María, Reina de los Apóstoles!
tomad bajo vuestra protección a los sagrados Ministros y a todos
los fieles de la Iglesia Católica: alcanzadles espíritu
de unión, de perfecta obediencia al Romano Pontífice,
y de celo ferviente por la salvación de las almas; especialmente
os suplicamos extendáis vuestra amorosa asistencia sobre los
Misioneros, para que consigan atraer a la verdadera Fe de Jesucristo
a todas las almas, para formar del mundo entero un solo Rebaño
bajo la guía de un solo Pastor.
Ave María y Gloria
7.– ¡Oh Madre de Piedad y de clemencia,
que tantas veces con vuestra intercesión salvasteis a los cristianos
de las pestes y otros castigos temporales! socorrednos y libradnos de
la peste de la impiedad e irreligión que de mil maneras procura
insinuarse entre nosotros con el fin de alejarnos de la Iglesia y de
las prácticas de piedad, especialmente por medio de las sectas,
de la prensa y de las escuelas perversas. ¡Ah! os rogamos sostengáis
a los buenos para que puedan perseverar, alentéis a los débiles
y reconduzcáis a penitencia a los pecadores, a fin de que triunfe
en el mundo la Verdad y el Reino de Jescristo, y aumente así
vuestra gloria, y el número de los elegidos en el Cielo.
Ave María y Gloria
8.– ¡Oh María Columna espiritual
de la Iglesia y Auxiliadora de los Cristianos! os pedimos que nos mantengáis
firmes en la divina Fe, y conservéis en nosotros la libertad
de hijos de Dios. Nosotros por parte nuestra os prometemos no manchar
nuestra alma con el pecado, ni afiliarnos a sociedades condenadas por
la Santa Sede. Os prometemos obedecer al Sumo Pontífice y a los
Obispos que se hallan en comunión con él, queriendo vivir
y morir en el seno de la Religión Católica, en la cual
con certeza podremos alcanzar la salvación eterna.
Ave María y Gloria
9.– ¡Piadosísima Madre nuestra
María! que en todo tiempo os demostrasteis verdadero Auxilio
de los Cristianos! asistidnos con vuestro poderoso Patrocinio en la
vida, pero en especial en la hora de la muerte, para que después
de habernos amado y venerado en la tierra, podamos ir a cantar vuestras
misericordias en el cielo.
Ave María y Gloria
V. Permitid que os alabe, oh Virgen Santa.
R. Dadme fortaleza contra vuestros enemigos.
Oremos
Omnipotente y misericordioso Dios, que , para defensa del pueblo cristiano,
constituiste admirablemente el perpetuo auxilio de la Santísima
Virgen María: haz propicio que nosotros, luchando en la vida
protegidos con tal defensa, podamos conseguir en la muerte la victoria
sobre el maligno enemigo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
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