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Nuestra
Señora de Itatí
Reina de las selvas y los pueblos guaraníes
La belleza de la imagen de Nuestra
Señora de Itatí, Patrona y Protectora
de las provincias de Corrientes y Misiones, impacta
cada vez que podemos apreciarla. Su tez morena y la
dulzura de sus ojos de Madre, que parecieran constantemente
estar mirando a quien acude a ella, hacen que su rostro
transmita una sensación de inmensa paz y tranquilidad
Según
la tradición, emigrando hacia el sur para escapar
de los constantes ataques indígenas, llegaron
los franciscanos desde Ciudad Real, provincia del Guayra
(Paraguay), a la reducción de Yaguarí,
a cargo de fray Luis Gámez (no Gómez)
portando consigo una hermosa imagen de la Inmaculada
Concepción que colocaron en un oratorio a orillas
del río Tebacué.
Punta de piedra
Un nuevo ataque indio destruyó el lugar y la
Virgen desapareció sin dejar rastros. Mucho tiempo
después, un grupo de aborígenes que navegaba
el Alto Paraná, muy cerca de lareducción
de Santa Ana, encontró la imagen sobre una roca.
La Virgen se hallaba envuelta por un brillo extraño
y una música extremadamente bella sonaba alrededor.
Enterado fray Luis Gámez de aquel prodigio, mandó
que llevasen la imagen a su reducción y así
se hizo, pero en dos oportunidades regresó al
mismo sitio en la que fue hallada anteriormente.
Comprendiendo los misioneros que aquello era voluntad
de la Virgen, decidieron trasladar a ese lugar la reducción,
epopeya que llevó a cabo fray Luis de Bolaños,
sucesor de fray Luis Gámez, entre 1580 y 1608,
quien llamó al nuevo pueblo con el nombre de
Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora
de Itatí (“puntade piedra” en guaraní).
Esta aparición es evocada en la tradición
del Litoral como “la leyenda de Ita Huasi”.
Extraordinaria transfiguración
Esta imagen, tallada en madera, mide 1,26 metros de
altura y nos muestra a la Virgen María, de cabello
negro y piel un tanto morena, de pie sobre una media
luna, con las manos juntas sosteniendo un rosario. Viste
un manto azul y cubre su cabeza una túnica blanca.
El P. Bolaños, acompañado por fray Alonso
de San Buenaventura, realizó proezas de evangelización
en la región, edificando el templo y la casa
parroquial de la reducción en 1608 y estableciendo
la parroquia y el municipio de Itatí el 7 de
diciembre de 1615.
Era párroco el asunceño fray Luis de
Gamarra, sucesor de Bolaños, cuando tuvo lugar
la primera transfiguración de la Virgen, en la
Semana Santa de 1624. Dijo al respecto el padre Gamarra:
“Se produjo una extraordinaria mudanza del rostro,
y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la
había visto”. La transfiguración
duró varios días y se repitió varias
veces en los años siguientes, volviendo a escucharse,
más de una vez, la misma música que oyeron
los indios cuando la encontraron en plena selva.
Un portentoso milagro
A partir de entonces, se sucedieron curaciones y milagros
a granel. El más significativo tuvo lugar en
1748 cuando los indios abipones intentaron atacar el
pueblo y al llegar a sus puertas se abrió en
la tierra una gigantesca grieta que les impidió
seguir avanzando y asolar la reducción. La indiada
huyó despavorida mientras los habitantes de Itatí
acudían en masa a su iglesia para dar gracias
frente a la imagen.
Entre 1825 y 1860 se asentaron en el lugar las primeras
familias blancas que compraron la antigua reducción
de los franciscanos, levantando allí un pueblo
que crecería considerablemente a partir de 1880,
con la llegada a nuestras costas del nuevo flujo migratorio.
El Santuario que atrae multitudes
El 16 de julio de 1900 el papa León XIII mandó
coronar a la Virgen de Itatí y el 23 de abril
de 1918 fue proclamada Patrona y Protectora de las provincias
de Corrientes y Misiones, celebrándose su fiesta
todos los 9 de julio.
Ya convertida en Santuario, la gran Basílica
fue visitada en 1935 por San Luis Orione quien de él
tomó posesión el 25 de enero de ese mismo
año. Para entonces, ya más de dos millones
de peregrinos, oriundos no solo de la Argentina sino
de otros países iberoamericanos, la visitaban
anualmente.
El célebre poeta Carlos Guido Spano compuso un
himno en su honor titulado “Señora de las
selvas y los pueblos guaraníes”, cuyas
más sentidas estrofas rezan así:
Señora de las selvas
Y pueblos guaraníes
¡Que dulce nos sonríes,
Divina aparición!
Escucha aqueste himno,
De férvida alabanza
Con vuelos de esperanza
Nacida en la oración.
Fuentes
García, Pablo B., F.M.S. “María,
reina y madre de los argentinos”, Pía
Sociedad de San Pablo, Florida, 1980, p. 36.
Bajac, Esteban, “La Virgen de Itatí”,
SADE, Corrientes, 1981.
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