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Tercera
Aparición
(continuación)
13 de Julio de 1917
Es
del mayor interés tomar conocimiento del Mensaje de
Fátima en su versión auténtica, conforme
los manuscritos de la Hermana Lucía, de los cuales
estamos presentando al lector, por capítulos, una síntesis
clara y objetiva.
Que las palabras de la Virgen en Fátima: “Por
fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará”
nos fortalezcan en las innumerables perplejidades y aflicciones
de los días de hoy.
NUESTRA
SEÑORA: "La guerra va a acabar, pero
si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío
XI comenzará otra peor (1). Cuando veáis una
noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran
señal que Dios os da de que va a castigar al mundo
por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre
y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre (2).
"Para
impedirlo, vendré a pedir la consagración de
Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión
Reparadora en los Primeros Sábados. Si atienden mis
pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz;
si no esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo
guerras y persecuciones a la Iglesia; los buenos serán
martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir,
varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado
Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará
Rusia, que se convertirá, y será concedido al
mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará
siempre el Dogma de la Fe, etc. Esto no lo digáis a
nadie. A Francisco sí podéis decírselo".
Pasados
algunos instantes: "Cuando recéis el rosario,
decid después de cada misterio: ¡Oh! Jesús
mío, perdónanos, líbranos del fuego del
infierno, lleva a todas las almas al cielo, principalmente
a las que más lo necesiten (3).
Lucía:
“Vuestra Merced no quiere nada más de mí?”
NUESTRA SEÑORA: "No, hoy no quiero nada más
de ti".
Y como
de costumbre, comenzó a elevarse en dirección
al este, desapareciendo en la inmensa lejanía del firmamento.
Se oyó entonces una especie de trueno, indicando que
la aparición había cesado (4)
Notas
1.
Para la Hna. Lucía no representa mayor dificultad el
hecho de entenderse habitualmente que la guerra comenzó
bajo el pontificado de Pío XII. Observa ella que la
anexión de Austria constituye un auténtico prolegómeno
de la conflagración, la cual se configuraría
enteramente como tal algún tiempo después (Cf.
entrevista al padre Longen, en De Marchi, I.M.C., John, Era
una Señora más brillante que el sol..., 4ta.
Ed., Fátima, Ed. M. Consolata, 1979, pág. 352).
2. Lucía juzgó ver "la gran señal"
en la luz extraordinaria- que los astrónomos tomaron
como una aurora boreal- que iluminó los cielos de Europa
en la noche del 25 al 26 de enero de 1938 (desde las 20h45
hasta la 1h15, con breves intermitencias). (Cf. De Marchi,
pág. 110).
3. Pequeñas variantes de esta jaculatoria
aparecen hasta en los manuscritos y entrevistas de la Hna.
Lucía. La formulación que registramos se encuentra
en "Memorias IV" (El Futuro de España...,
pág. 136). En la respuesta al interrogatorio del Dr.
Goulven, sin embargo, la frase final tiene la siguiente redacción:
"y socorred principalmente a las que más lo necesiten"
(Cf. P. Sebastiao Martins dos Reis, en "A Vidente de
Fátima dialoga e responde pelas apariçoes",
pág. 39). Lo cierto es que los videntes, al rezar la
jaculatoria, la entendían aplicada a las almas que
se encontraban en mayor peligro de condenación, y no
a las almas del Purgatorio (Cf. El Futuro de España
en los documentos de Fátima, Madrid, Ed. Fe Católica,
1977, pág. 179).
4. Cf. "Memorias II", págs. 52 y
53; "Memorias IV", págs. 135 y 136; De Marchi,
págs. 108 a 111.
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