
Madre:
amor, afecto,
bondad y misericordia
La palabra familia indica una pluralidad de individuos. Pero existe
otra palabra, de especial significado, que indica a una sola persona:
madre.
Madre es la quintaesencia de la familia, porque es la quintaesencia
del amor, la quintaesencia del afecto y, por lo tanto, la
quintaesencia de la bondad y de la misericordia.
Así, el alma del niño en contacto con su madre
comienza a comprender cómo es la bondad que no se cansa,
cómo es la gracia, el amparo, el amor que no se agota.
También vislumbra la criatura aquella forma de afecto
que inclina a una madre a jamás encontrar tedioso estar
con su hijo.
Cargar a su hijo en brazos, jugar con él, soltarlo
en el suelo, verlo correr de un lado a otro, ser importunada
incontables veces durante el día con pequeñas
preguntas, con pequeños juegos. Para una buena madre,
en esto consiste la alegría de la vida.
Quienes, al comienzo de su existencia, perciben lo que es
la alegría de tener una buena madre, comprenden que
la vida en la Tierra puede ser muy difícil; pero, mientras
conserven la memoria de su madre, guardarán el recuerdo
paradisíaco de su infancia.
Al atesorar esa evocación, alimentamos la esperanza
del Paraíso Celestial, en donde una buena Madre nos
va a recibir. Y así comprenderemos todo cuanto representa
para nosotros María Santísima, Madre de Dios
y Madre nuestra.
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