|
Prácticas
útiles a los
padres de familia
De
acuerdo a San Alfonso María de Ligprio, los padres deben
instruir a sus hijos en las verdades de la Fé, comenzando
por los cuatro principales misterios:
• Que hay un solo Dios, Creador y soberano Señor
de todas las cosas.
• Que este Dios recompensa a los buenos y castiga a los
malos durante toda la eternidad.
• Que en Dios hay tres personas — el Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo— pero una sola y misma esencia:
es el misterio de la Santísima Trinidad.
• El misterio de la Encarnación: El Verbo divino,
Hijo de Dios y verdadero Dios Él mismo, se hizo hombre
en el seno purísimo de María, padeció y murió
por nuestra Salvación.
Deberes
propios de los padres
•
Un padre o una madre, para excusarse de ese cargo, podría
alegar no conocer estas cosas. Pero si ignoran estas verdades
fundamentales, están obligados a aprenderlas y después
enseñarlas a sus hijos. O, por lo menos, mandarlos al catecismo.
•
Que infelicidad ver tantos padres y madres que no enseñan
a los hijos las verdades fundamentales de nuestra religión,
y, además, les prohíben ir al catecismo. No causará
espanto, que, cuando crecidos, no sepan qué es el pecado
mortal, el infierno, la eternidad. Ellos no saben siquiera el
Credo, el Padre Nuestro el Ave María, que ningún
cristiano puede ignorar sin ser culpable de grave negligencia.
Prácticas religiosas de cada día
•
Además de esa instrucción, los padres cristianos
deben enseñar a sus hijos los actos de piedad de cada mañana,
al levantarse, que consisten en:
• Agradecer a Dios habernos conservado
durante la noche.
• Ofrecer a Dios todas nuestras
acciones y todos nuestros sufrimientos de este día.
• Rezar a Jesús y a María
para que nos preserven de todo o pecado.
•
Durante el día, rezar los actos de fe, esperanza y caridad,
recitar el rosario, visitar al Santísimo Sacramento.
•
A la noche examinar la conciencia y, enseguida, rezar el acto
de contrición.
•
De ese modo, los hijos, más tarde, gracias a la buena costumbre
que contrajeron, cumplirán los deberes de piedad sin dificultad.
Acostumbradlos desde la infancia a la confesión y a la
comunión y cuidad de que no atrasen el sacramento de la
confirmación”.
|