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Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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Honrarás padre y madre


Los tres primeros mandamientos regulan nuestras relaciones con Dios. El cuarto, las relaciones del hombre con los representantes de Dios: los padres y los superiores espirituales o temporales.
Este mandamiento tiene por objeto directo los deberes de los inferiores para con sus superiores, y por objeto indirecto los deberes de éstos para con aquéllos. Los derechos y deberes son correlativos.

Las relaciones de los superiores con los inferiores resultan del orden social establecido por Dios. Las principales sociedades son: la familia, la sociedad doméstica, la sociedad religiosa, la sociedad civil.

Deberes de los hijos para con sus padres

El cuarto mandamiento nos ordena: 1º amar a nuestro padre y a nuestra madre; 2º respetarlos; 3º obedecerles; 4º asistirlos en sus necesidades.

Amar a sus padres es sentir por ellos un afecto sincero, que mueve eficazmente a servirles, a sacrificarse por ellos, a desearles y hacerles todo el bien posible. Debemos amar a nuestro padre y a nuestra madre, porque Dios nos lo ordena y porque, después de Dios, a ellos debemos la vida. Nada puede dispensarnos del amor filial.

Respetar a sus padres es tratarlos con toda atención, soportar sus flaquezas y defectos: ellos son para nosotros los representantes de Dios. La falta de respeto al padre atrajo sobre la raza de Cam la maldición divina. Es unapráctica santa y cristiana pedir la bendición a sus padres.

Obedecer a sus padres es ejecutar sus órdenes, seguir sus consejos, cumplir fielmente sus últimas voluntades: los padres son los depositarios de la autoridad de Dios, y obedecerlos en todo lo que es justo es obedecer a Dios mismo.

Asistir a sus padres es suministrarles los socorros espirituales y corporales que necesiten durante su vida, y rogar por ellos después de su muerte: es justo que cuidemos de ellos como ellos cuidaron de nosotros.

Estos cuatro deberes de la piedad filial obligan a los hijos, a los nietos y a los pupilos.


Texto obtenido de: “La Religión Demostrada-Fundamentos de la Fe católica ante la razón y la ciencia”, P. A. Hillaire, 4ta. ed.; Ed. Luis Gili, Barcelona, 1924, pp, 601 y 602.

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