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La primera persecución contra los cristianos
Nerón: el reinado del Anticristo

A lo largo de la historia, en su eterna guerra contra el Creador, el demonio manifestó su maldad de diferentes maneras. En el año 54 de la era cristiana, un monstruo cruel y depravado llegó al trono de Roma para instaurar el reinado más terrorífico que recuerde la memoria humana, no superado hasta ahora por ningún otro. Los cristianos fueron las víctimas principales de ese período

NerónEl 13 de octubre del año 54 ascendió al trono de Roma el último representante de la estirpe de César: Lucio Domicio Enobarbo, años antes rebautizado Nerón, al contraer nupcias su madre, la cruel Agripina, con Claudio emperador 1. El mundo ignoraba entonces que quien se sentaba en el trono del mayor imperio de la Antigüedad era un monstruo perverso y depravado, que habría de cometer las peores crueldades de que la humanidad tenga memoria.

En un principio, el joven Nerón, rodeado de los mejores hombres de la época, entre ellos el filósofo Séneca y el comandante Afriano Burro, inició un gobierno prudente, que se prolongó por espacio de cinco años. Sin embargo, el nuevo soberano no tardaría en demostrar su feroz naturaleza.

Reino de terror
En el año 55 Nerón mandó asesinar a su hermanastro Británico; en el 59 a su madre, de la que había sido amante y en el 62 a su esposa Octavia, hija de Claudio y hermana de Británico. Casado con Popea Sabina, una de sus amantes, mandó envenenar a Burro y desterró a Séneca, iniciando así su reinado de terror.

Nerón tenía veleidades de músico y poeta y no toleraba crítica alguna. Hizo ejecutar a varias personas por quedarse dormidas durante la lectura de sus obras y arrancarle la lengua a otras que osaron criticarlas.

En cierta ocasión, viajó a Grecia para participar de los juegos olímpicos y como nadie se animó a competir con él, se alzó con un total de 16 triunfos en las carreras de carros, pese a que en una oportunidad cayó del rodado enplena competencia.
Nerón ambicionaba edificar en Roma un gran palacio, idea de la que poco después derivó otra: la edificación de una nueva capital que llevaría su nombre. Comenzó por expropiar varios sectores de la urbe sobre los que hizo avanzar sus jardines. Poco después se desató el horror.

Martirio de los Cristianos en el Circo Romano
Los cristianos arrojados a las fieras en el circo abonaron con su sangre el suelo de Roma y lo hicieron fértil para la Santa Iglesia Católica

El incendio de Roma
Era evidente que desde hacía tiempo Nerón tramaba algo y pronto se supo de que se trataba. El 19 de julio del 64 se desató en Roma un pavoroso incendio que redujo a cenizas a tres de los catorce barrios de la ciudad y provocó considerables daños en diez de los once restantes, entre ellos numerosas villas senatoriales. Centenares de personas murieron abrazadas por las llamas y otras miles resultaron heridas mientras que las pérdidas fueron incalculables. No tardó en saberse la verdad.

Nerón, impaciente por dar forma al proyecto de su gran capital, ordenó incendiar la ciudad. No por nada se hallaba en Anzio, su villa natal, cuando estalló la catástrofe. No por nada comenzó la edificación del Domus Aurea una vez acabado el siniestro 2. Y no por nada el pueblo lo hizo blanco de las acusaciones tan rápidamente. Nunca antes, en ocasión de otros incendios, la población había señalado como responsables a sus gobernantes y tampoco lo hizo cuando un incendio espectacular se desató durante el reinado de Tito 3.

Hoy en día, corrientes modernistas ponen en duda lo que hasta no hace mucho tiempo se sostuvo con total convicción. De un día para otro, el revisionismo innovador comenzó a hablar de un Nerón desesperado por organizarpartidas de socorristas y atento a las necesidades de los damnificados. Pero los relatos de Suetonio, Tácito, Plinio el Viejo, Dión Casio y otros historiadores que vivieron mucho más cerca de los hechos son contundentes. “Con el pretexto de que había muchos edificios feos y viejos en Roma y muchas calles estrechas, incendió la ciudad. Vióse a esclavos mandados por él con antorchas quemando casas y depósitos de provisiones, y algunos edificios de piedra fueron destruidos con máquinas de guerra...La plebe tuvo que refugiarse en los monumentos públicos y los cementerios” 4.

Tre Fontane - Lugar donde fue decapitado San Pablo Columna donde fue decapitado el Apóstol San Pablo
Capilla de las Tres Fuentes. La cabeza del Apóstol San Pablo rebotó tres veces en el suelo y en cada lugar brotó una fuente de agua. A la izquierda se obserba la columna donde el Apóstol fue decapitado.

Se desata la persecución
Pronto comenzaron a correr voces de que había sido el emperador quien había ordenado el incendio. La gente no olvidaba su desagrado por las calles estrechas, el apiñamiento de los pobladores, el calor sofocante y los olores hediondos que afectaban la ciudad, sobre todo en verano. “Que después de mi muerte, el fuego destruya la Tierra – exclamó en cierta ocasión, agregando inmediatamente – “No, será mejor viviendo yo”5.

Lo cierto es que el monstruoso crimen debió endilgarse a alguien y ese alguien fueron los pacíficos miembros de la comunidad cristiana que crecía considerablemente, no solo en Roma sino en toda Italia.

Brutales espectáculos
A la par que se le prometía a la gente pan, aceite y vino, la guardia pretoriana, al comando del feroz Tigelino, comenzó a arrestar a los cristianos para encerrarlos en las lóbregas prisiones de la ciudad. No tardaron en verse escenas espantosas. En el Circo, ante desaforadas multitudes de paganos, centenares de mártires inocentes fueron arrojados a los leones. Previo al número principal, se arrojaban niños con pieles de cordero fuertemente atadas alrededor del cuerpo para ser devorados por jaurías de lobos hambrientos.

Pero el espectáculo no solamente se limitó a las horas del día. Por la noche, el anfiteatro de Nerón se sembraba de estacas y cruces, y atados a ellas, los cristianos eran quemados vivos, entre alaridos de dolor que erizaban la piel de los presentes. Mientras esto ocurría, la bestia contemplaba todo desde su palco, complacido y sin que nadie se atreviese a reprocharle nada.

Torre desde la cual Nerón contempló
el incendio de Roma

Martirio de inocentes
En medio de tanto horror hubo algo que desconcertó a los romanos. Muchos de los cristianos perecían rezando o entonando himnos al Señor, incentivados por la presencia de San Pedro, llegado a Roma no mucho antes, para finalizar sus días en la colina vaticana crucificado cabeza abajo el 29 de julio del 64 d.c.6.

En el año 67 d.c. Nerón mandó decapitar a San Pablo y a otros mártires e hizo iluminar sus jardines con aquellas mismas antorchas humanas que la multitud contemplara en el circo, mientras se entregaba a sus frecuentes orgías y bacanales.

Poco después mató de una patada en el vientre a la embarazada Popea y, enloquecido, hizo traer a un esclavo que se le parecía para castrarlo, vestirlo con sus ropas y comenzar a vivir con él. En el año 65 Cayo Calpurnio Pisón había encabezado una conjura contra su persona, pero al ser descubierta fue ejecutado junto a 41 implicados, entre ellos su antiguo maestro Séneca, su hermano Galión y su sobrino el poeta Lucano.

Era el reino del demonio sobre la Tierra. Era la perversión en el trono. Era la locura y la maldad enquistada en el imperio.

El fin de la bestia
Pero el Señor, que todo lo ve y todo lo escucha, puso fin de manera abrupta a ese reinado infernal.
En el año 68 hubo levantamientos en Hispania y Galia y las tropas, al mando de Galba 7, se pusieron en marcha. Los pretorianos se sumaron al movimiento y el 9 de junio, tras ser declarado fuera de la ley por el Senado, Nerón se suicidó de la mano de su esclavaActea, clavándose un puñal en el pecho, solo y abandonado por todos.

Muchos creyeron ver en Nerón a la bestia del Apocalipsis.”Algunos intérpretes piensan que el número 666, que en el Apocalipsis figura como ‘la cifra de la bestia’ (Apoc. 13, 18), es el equivalente de Nerón, ya que deletreando su nombre y título con letras del alfabeto hebreo, se alcanza la suma de dicho número” 8. Para reforzar esta teoría, otros estudiosos recuerdan a Nerón como el sexto emperador (tomando a Julio César como al primero), relacionando nuevamente al número 6 con el 666 apocalíptico. Lo cierto esque muerto Nerón, la sangre de infinidad de mártires inocentes hizo surgir del antiguo mundo pagano la simiente del nuevo mundo cristiano y la misma capital del Imperio, la Roma de los Césares se convirtió así en la Roma eterna de los Papas.

*  *  *

Hoy, cuando en nuestra sociedad todo es medido por el interés mezquino y  egoísta, una pregunta se impone: ¿cómo se operó la conversión de aquel mundo pagano marcado por horrores como los de Nerón?

Por medio de los cristianos que, en sentido opuesto al pragmatismo de nuestros días, no tuvieron sino en vista la gloria de Dios y, bañando el suelo romano con su sangre, lo hicieron fértil para la Santa Iglesia Católica nacida del costado de Nuestro Señor Jesucristo.


Notas:

1- Nerón era hijo del senador Domicio Aenobarbo y de Agripina la Menor, hermana de Calígula. Por consiguiente, descendía por línea materna de Julio César, de Augusto y Marco Antonio, estos últimos sus tatarabuelos. Agripina se casó con su tío, el emperador Claudio, y logró que este adoptase a Nerón, declarándolo heredero.

2- Domus Aurea o Casa de Oro, gigantesco palacio de estilo helenístico construido por Nerón bajo la dirección de los arquitectos Céler y Severo a poco del incendio, en el centro de la ciudad.

3- Tito, segundo emperador romano de la dinastía Falvia (79-81). Gran general, destruyó Jerusalén durante el reinado de su padre, Vespasiano. Por las bondades de su breve reinado se lo llamó “La delicia del género humano”.

4- Suetonio. Los doce césares; cap. “Nerón”, Editorial Mediterráneo, Madrid, 1975, p. 169

5- Idem.

6- Había salido Pedro de Roma, aconsejado pormiembros de la comunidad cristiana, en busca de un lugar seguro donde residir. Sin embargo, a poco de dejar la ciudad, transitando la Vía Nometana, un súbito resplandor lo hizo detener. Fue ahí mismo que Nuestro Señor Jesucristo se apareció ante él cargando la Cruz. Al verlo, el apóstol cayó de rodillas y extendiendo los brazos preguntó. “¿Quo Vadis Dómine?” (“¿A dónde vas Señor?”). Y la respuesta no se hizo esperar: “Mi pueblo en Roma te necesita. Si abandonas a mis ovejas, Yo iré a Roma para ser Crucificado por segunda vez”. Sin dudar un instante, San Pedro se incorporó y emprendió el regreso a la capital en socorro de los perseguidos.

7- Servio Sulpicio Galba, gobernador de Hispania, fue emperador unos meses entre el 68 y el 69.

8 - Diccionario de la Biblia, en Sagrada Biblia, Edición Ecuménica. La Prensa Católica, Chicago – México, 1971, p. 94

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