La fuga hacia Egipto
La pobreza y la
dignidad de la
Sagrada Familia
Podemos apreciar, en la imagen el fresco de Giotto, a Nuestra Señora emprendiendo el viaje a Egipto, montada sobre un simple burro, con todas las señales exteriores de la pobreza. San José marcha adelante guiando la montura.
A pesar de la penuria, la dignidad de María Santísima es la de una princesa. Llama la atención su porte erecto; su espalda no tiene la menor flexión. Es digna de notar la altiva postura de la cabeza y la resolución con la que Ella enfrenta el viaje, sus incomodidades y riegos.
San José camina al frente, atento en servir a su purísima esposa y al Niño Jesús. Ella da la impresión de confiar en San José y de abandonarse enteramente a la protección de la divina Providencia. Por ello está recogida en oración con el Niño, que se encuentra como dormido y tomado a Ella. La actitud del Divino Infante muestra la profunda intimidad que existe entre Madre e Hijo.
Es adecuado imaginar que Ella dirija oraciones a Él en la intención de quienes están contemplando el cuadro.
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