El mar
Una de las más bellas creaciones de Dios
Vemos en esta ilustración un bello espectáculo de la naturaleza, directamente creado por Dios: el litoral y el mar; la playa y la inmensa masa líquida que se mueve en el fondo.
La ola causa la impresión de ser colosal, sin embargo, es pequeña. Pero representa tal belleza, que repite en un punto diminuto y gracioso toda la majestad de las cosas grandes. Si imaginásemos un hombre bien pequeño frente a esa ola, podríamos temer una tragedia. Pero que linda tragedia enfrentar una espuma tan bella, tan bañada por el sol. Sobre la cresta de las olas podría decirse que es casi una espuma de luz.
Por detrás, la masa de agua parece mas bien un tejido, un satén maravilloso con diversos movimientos: plácida allá en el fondo, por momentos mas movediza y centellante de sol, a veces francamente agitada, para morir mansamente en el contacto con la tierra.
¡Todo lindo! Todo tan artístico, que podríamos imaginar a Nuestra Señora caminando sobre las aguas, en dirección al litoral, en esa estrada de luz. ¡Qué maravilla!
Nuestro Señor dice en el Evangelio que ni Salomón en toda su gloria, se vistió jamás como los lirios de los campos. ¿Qué potentado, en toda su gloria, lució como un tejido parecido a la “seda” de ese mar?
Ese océano es bello y profundamente funcional. Sin sus movimientos, sin sus olas, sin su influencia en el equilibrio del universo, el planeta Tierra sería inhabitable.
Todo se encuentra en el mar en tal cantidad, que técnicos de la UNESCO afirman que las riquezas allí existieron para el hombre en el mar son mayores que las de la tierra.
Es lindo y sumamente práctico. ¡Es la sabiduría de Dios! No hay duda de que el agua es una de las mas bellas creaciones de Dios.
Imaginemos que esa agua no existiese. ¡Estaríamos entonces en un desierto como el Sahara! La alegría, la fecundidad, la belleza de la tierra proviene del contacto con el agua. El agua plácida, el agua bella, que parece una losa de piedra preciosa esculpida para el caminar de un rey ó una princesa, y al mismo tiempo profundamente práctica y útil. ¡Una maravilla de Dios!
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