Firmeza y vigor
en las hieráticas murallas de Ávila
Las murallas de Ávila, España, describen una sinuosidad “serpenteante”.
Pero aún cuando las cosas ondulantes normalmente tienen encanto, estas murallas manifiestan sobre todo, más que encanto, solidez.
Hieráticas, firmes, vigorosas como si las murallas y las torres estuvieran dominando un abismo.
¿Por qué razón causan esta impresión? Es evidente que en parte por las numerosas puntas de las almenas, como también por la manera en que sobresalen de las murallas las diversas y firmes torres.
Pero no es solo eso. Se cierne sobre el conjunto un imponderable, algo indefinible, que es análogo al de la seguridad que emana del guerrero, hierático aún cuando asume actitudes que no lo son. Tan seguro de su hieratismo, que todos sus movimientos expresan una actitud totalmente segura de su propia dignidad.
Llama también la atención la inexistencia de pequeñas aperturas con rejas o ventanas en las murallas. En coherencia con lo anteriormente comentado, podemos ver en ello una manifestación de indiferencia, por así decir, con relación al lado de afuera –una característica de los monumentos españoles– como quien dice: “Yo soy y me definí de este modo para la eternidad. Ustedes saben lo que yo soy: reconózcanlo. De lo contrario, serán combatidos. Si yo no pudiera hacerlo, lo hará Dios, pero nuestras cuentas están cerradas para toda la eternidad.”.
He ahí algunas reflexiones que sugieren las famosas murallas de Ávila.
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