San Juan Bosco
Triunfo sobre toda suerte de obstáculos
Esta es una fotografía del gran San Juan Bosco, fundador de la Congregación Salesiana. Note el lector el ceño eminentemente sacerdotal, pero propio de un hombre de pueblo. Nadie podría imaginar que hubiera nacido en una familia de alta situación social. Era un campesino que se ordenó sacerdote, lo cual para él constituía una honra y una auténtica gloria.
Hay en él una nota de auténtica majestad. ¿En qué consiste? Analicemos su fisonomía: el cabello medio revuelto, con un mechón que cae un poco sobre uno de sus ojos y con una raya que le da cierta elevación y dignidad. Las orejas son grandes, lo que aumenta aún más la sensación de altura del rostro. La nariz, sin ninguna deformidad, es bastante larga y resalta la extensión de la fisonomía.
Los ojos revelan una personalidad que tiene conciencia de que la altura del propio rostro es sólo un símbolo de su grandeza del alma. Y hay en él algo de resuelto y triunfal, de quien triunfó ó está triunfando sobre toda suerte de obstáculos. ¡Encantado y elevado! Allí reside su triunfo.
Don Bosco no está pensando en sí mismo sino en la fuerza de María Auxiliadora, su gran protectora, que lo ayudaba a obtener las victorias que necesitaba. Contempla la gloria de Aquella que en su persona vencía. Está considerando, entusiasmado, la victoria de Nuestra Señora Auxiliadora.
Cabeza de porte alto: se tiene la impresión de que es consciente de que todas las cosas de este mundo se sitúan por debajo de esas victorias.
Este es el nobilísimo San Juan Bosco.
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