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San
Juan Crisóstomo
Fisonomía hierática,
impasible y sagrada
Este
famoso mosaico bizantino representa a San Juan Crisóstomo
en la capilla palatina del Palacio de los Normandos
en Palermo, Italia.
Fue uno de los mayores predicadores sacros de Oriente,
cuando la Iglesia Oriental era toda católica,
antes del cisma de 1054 que dio origen a la denominada
iglesia ortodoxa, es decir, la iglesia greco-cismática.
Sus espléndidos sermones le valieron ser llamado
Crisóstomo, o sea, Boca de oro.
Como podemos observar, en Oriente los Santos eran
representados de modo muy diferente al utilizado por
los artistas de Occidente.
Los occidentales se concentraron en exponer la fisonomía
del Santo como había sido, una preocupación
artística que precedió a la fotografía
en el ansia de mostrar la realidad tal cual es.
Esa tendencia apenas está presente en las escuelas
artísticas de Oriente pues su objetivo principal
reside en representar la fisonomía y las actitudes
del cuerpo en una posición hierática,
impasible y sagrada, de quien está más
vuelto al Cielo que a la Tierra. Es una inmovilidad
que ya anuncia la eternidad.
Es
precisamente lo que vemos en el mosaico de San Juan
Crisóstomo.
La Iglesia ve con buenos ojos ambos estilos. Prueba
de ello es que las obras de arte y piedad, frutos
preciosos del arte oriental, se conservan en sus templos
de Occidente.
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