Guardias
Pontificios
La alegría de ser
soldados del Papa
En la primera fotografía, vemos
a un guardia suizo papal con traje de gran ceremonia.
Pertenece a la guardia existente en la Santa Sede,
encargada de la defensa del Santo Padre y del Estado
del Vaticano. Desde el siglo XVI sus miembros se reclutan
en las familias católicas de algunos cantones
suizos. El uniforme fue diseñado por Miguel
Ángel.
La segunda fotografía muestra
a tres guardias suizos, con el mismo traje, en el
que se distingue la coraza y una especie de collar
hecho de encaje. El del medio lleva la bandera de
la corporación y está flanqueado por
otros dos que empuñan artísticas espadas,
cuya cruz apoya en sus hombros.
En la tercera fotografía , dos
gendarmes pontificios visten trajes del siglo XIX,
de la época de Napoleón Bonaparte. Eran
voluntarios, elegidos entre quienes se distinguían
por su Fe y deseaban prestar ese servicio al Papa.
Contrastemos los dos uniformes. Sin
duda alguna, el del siglo XVI es mucho más
vistoso, alegre y brillante que el del siglo XIX:
el yelmo, ornamentado con una pluma roja; los guantes
blancos y la coraza, que aún tiene una reminiscencia
medieval. Nótese que los guardias suizos no
usan propiamente botas, sino medias adheridas a las
piernas, sujetas a la altura de la rodilla por una
liga dorada.
Todo esto recuerda el esplendor de
las antiguas cortes, la alegría y la dulzura
de vivir inherentes al Antiguo Régimen. ¿Cuál
es la alegría que expresa este uniforme? Es
una alegría que no tiene nada de sensual. ¡Es
la alegría de ser soldado, de combatir y de
estar al servicio del Papa!