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Santa
Gema Galgani
Altivez sin vanidad y
pureza angélica
Santa
Gema Galgani (1878-1913) se hizo conocida por las
visiones y revelaciones con las que Dios la favoreció.
Italiana de nacimiento, vivió en la ciudad
de Lucca, al norte de la península.
Pertenecía a la Orden Tercera
de una Congregación Religiosa –la de
los Pasionistas. La Orden Tercera es una asociación
de laicos en la que pueden participar personas casadas
sin adoptar propiamente un estado religioso. No viven
en un convento, sino en el mundo y procuran llevar
una vida edificante y piadosa.
En la fisonomía de la santa impresionan
la armonía de sus trazos y la profundidad de
la reflexión que expresa. Su mirada está
dirigida hacia lo alto. Sus pensamientos no son de
esta tierra. En su rostro hay algo de celestial.
Llaman la atención la altivez
sin vanidad y la pureza angélica de su figura.
Pureza y altivez que se hacen notar en la posición
de la cabeza, recta pero sin engreimiento alguno.
El cabello está apenas arreglado. Nada revela
el deseo de adornarse. El vestido es negro y simple.
Sin embargo, Santa Gema revela una dignidad extraordinaria
y una pureza virginal que se hace notar en lo resplandeciente
de su tez. Su mirada, de una rectitud completa, tiene
algo de luminoso. Es la mirada de una mística
embebida de aquello que ve.
Resalta también en su fisonomía
la manifestación de la virtud de la fortaleza.
¡Ella quiere porque la Fe ordena que quiera!
Y su querer es inconmovible. ¿Qué desea?
Desea servir a Dios, a María Santísima,
a la Iglesia Católica, rumbo que sigue cualesquiera
sean los obstáculos.
Es una representación física
de la Mujer Fuerte descripta en las Sagradas Escrituras,
cuyo precio es incomparable. Vale la pena ir hasta
los confines del universo para encontrarla, como si
fuera una piedra rara.
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