CRSR
CRSR
Busque en nuestros contenidos

Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
> Lea más

 
 
El Arbol de Navidad

El “Árbol de Navidad”, conocido en algunas regiones de Europa como el “Árbol de Cristo”, tiene un papel importante en la conmemoración del Nacimiento de Nuestro Señor.

Los relatos más antiguos que se conocen acerca del Árbol de Navidad datan de mediados del siglo XVII, y provienen de Alsácia, una encantadora provincia francesa.

Descripciones de florecimientos de árboles en el día del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo llevaron a los cristianos de la antigua Europa a ornamentar sus casas con pinos — el único árbol que en las inmensidades de la nieve se mantiene verde— en el día de Navidad.

El “Árbol de Navidad” es un símbolo que representa el agradecimiento por la venida de Nuestro Señor Jesucristo.
La costumbre de preparar este bello complemento del pesebre fue pasando de aldea en aldea, alcanzando hoy países donde la nieve es un fenómeno desconocido.

“El Árbol de Cristo”: presente del Niño Jesús

Una conmovedora narración figura en una obra sobre la vida popular en la región de la Estíria (Austria), en el siglo pasado. Su autor, P. Rosegger, así describe el episodio:

“Era un anhelo que decidí llevar a la práctica en aquella noche, antes que mi madre llegase a la cocina para preparar la cena navideña. Había oído hablar mucho al respecto de la celebración de Navidad en las ciudades: se debía colocar sobre la mesa un pinito, un verdadero arbolito del bosque; poner pequeñas velas en sus ramos y encenderlas; y debajo depositar regalos para los niños, diciendo que había sido el Niño Jesús quien los había traído.

“Entonces pensé en conseguir un “árbol de Cristo” para mi pequeño hermano Nickerl. Pero todo en secreto... (eso era una parte muy importante...).

“Después de ya haber clareado el día, salí en medio de la nevada. Esta me protegió de la mirada de las personas que trabajaban alrededor de la casa (...)

“Luego se hizo de noche. Los criados estaban todavía ocupados en los establos o en los cuartos de la casa, donde, según la costumbre de Noche Santa, se lavaban la cabeza y se vestían con trajes de fiesta. En la cocina, mi madre hacía los “sueños” (un dulce típico) para el día de Navidad. Y mi padre, con el pequeño Nickerl, recorría la propiedad para bendecirla, llevando para eso, en un recipiente, carbones incandescentes; sobre ellos ponía el incienso... a fin de incensarlas en cuanto rezaba en silencio (...)

“Mientras afuera el personal se ocupaba en sus tareas, yo preparaba en la sala grande el árbol de Cristo. Traje el arbolito y lo puse en el medio de la mesa. Después corté de un mazo de cera diez o doce velitas y las coloqué sobre las pequeñas ramas. Debajo, a los pies del árbol, deposité un pan dulce.

“Oí entonces pasos lentos y suaves en la parte de arriba de la casa. Eran mi padre y mi hermanito que ya estaban allí y bendecían el desván. Luego llegarían al comedor. Encendí las velas y me escondí atrás del horno. La puerta se abrió, entraron con su recipiente de incienso, y quedaron quietos.

“El pequeño Nickerl estaba mudo. En sus ojos grandes, redondos, se reflejaban como estrellas las luces del árbol de Cristo.

“Mi padre avanzó lentamente hacia la puerta de la cocina y llamó despacio:

“- ¡Mujer, mujer! ¡Venga a ver!.

“Y cuando ella apareció:

“- ¿Mujer, fuiste tu quien lo hizo?

“- ¡Maria y José! – exclamó mi madre. - ¿Que dejasteis sobre la mesa?

“Luego entraron los criados y criadas, vivamente impresionados con la inédita visión. Entonces un niño que venía del valle levantó ña sospecha:

“-¡Podría ser un “árbol de Cristo”!

¿Será verdad que realmente los ángeles traen del Cielo a estos arbolitos?

“Ellos contemplaban y admiraban. Y el humo del incienso llenaba la sala entera, como un delicado velo que posaba sobre el árbol iluminado.

“Con su mirada, mi madre me buscó por la sala:

“-¿Donde está Pedro?

“Pensé que era el momento de salir de detrás del horno. Por sus frías manitas agarré al pequeño Nickerl, que continuaba mudo y inmóvil, y lo llevé junto a la mesa. Casi se resistió, pero yo le dije, en tono profundamente solemne:

“- ¡No temas, hermanito! Piensa: el querido Niño Jesús te trajo un árbol de Cristo. ¡Es tuyo!

“El niño estaba contentísimo. Y juntó las manos para rezar, como hacía en la iglesia...”

:: Oraciones a la Virgen de la Nochebuena
:: Oración para bendecir la mesa navideña
:: Novena de Navidad
:: El Pesebre De Navidad
:: Música de Navidad
:: El Presente de Navidad
:: El Arbol de Navidad

Los contenidos son marca registrada © 1991 - 2010 de la Fundación Argentina del Mañana
diseño web:
::..