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Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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En la devastadora catástrofe causada por el tsunami en el sur de Asia, ¿podemos ver un llamado a la conversión a un mundo cada vez más materialista y pagano? La lectura de este artículo nos ayuda a evocar, a propósito del terrible maremoto, las advertencias de Nuestra Señora en Fátima sobre los castigos que sobrevendrían si los
hombres no dejaran de ofender a Dios

“Fue como si Dios hubiese desencadenado su ira sobre la gente”, dijo un testigo ocular acerca del tsunami que devastó las costas de once países en el sur de Asia e incluso el Este de África
(AFP, 27-12-04).

Esta impresión viva de la ira de Dios 1 fue precisamente lo que la mayoría de los reportajes intentó minimizar y hasta encubrir presentando la tragedia como resultado inexorable de la naturaleza.

Hasta se han revivido viejas objeciones ateas: si Dios permite que tanta gente muera y –aún peor– castiga juntos a culpables e inocentes, no puede ser un Dios justo. Pero si fuera injusto nosería Dios y entonces se abren las puertas a las teorías evolucionistas (que divinizan la materia) o las deístas (que ven al Universo creado completamente autónomo de Dios).

Ambas teorías son absurdas. Los evolucionistas no consiguen explicar el intrincado funcionamiento del Universo y los deístas niegan la Sabiduría de Dios, pues no tiene sentido un Universo creado para ser gobernado por leyes que escaparon del control divino. 2

lhoknga (Indonesia) antes y después del desastre

El autor de la naturaleza

Es obvio que el tsunami tuvo causas naturales, pero
¿por qué sucedió?

El hecho de que Dios gobierne al Universo normalmente a través de causas secundarias no significa que éstas no estén bajo su poder. Como autor primario de todo lo que existe, también lo es de las sustancias que producen las causas secundarias y las leyes de la naturaleza. Así, Él puede producir efectos directamente, sin auxilio de estas causas secundarias (Cf. Santo Tomás, Summa Contra Gentiles, III, nn. 94-102).

Por lo tanto, una explicación “natural” de la ola gigante no se opone a una visión “sobrenatural” del fenómeno, mediante la cual podemos interpretarlo como una intervención divina o una manifestación del poder de Dios de acuerdo a sus insondables designios.

¿Por qué Dios permite
las catástrofes?

Así como el movimiento de una flecha hacia un blanco es causado por el impulso dado por el arquero, de la misma manera, en el origen de todo movimiento natural hay un impulso dado por el Creador de todas las cosas.

Con su sabiduría ordenadora, Dios conduce todas las cosas a un buen fin, que es su gloria extrínseca. Sin embargo, la Providencia o Gobierno Divino deja normalmente seguir su curso a las causas naturales, aunque, a veces, ello pueda dar lugar a algún mal. Rara vez Dios actúa directamente, previniendo o modificando la acción de causas naturales.

Así, Dios permite que sucedan catástrofes sea por causas naturales o humanas, sabiendo que los sufrimientos que provocan pueden ser pruebas que den la oportunidad necesaria a las personas para alcanzar su propia salvación pormedio de actos de paciencia, caridad, dedicación y hasta heroísmo.

Del mismo modo, Dios puede utilizar también las calamidades naturales y hasta las iniquidades de los hombres para castigar a la humanidad por sus pecados y aleccionar a las naciones.

Esto lo vemos claramente ejemplificado en la Historia durante el Diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra, que quedaron establecidas como parámetros de la santa ira divina contra la rebeldía de sus criaturas y adverten-cias a los hombres 3. Dios también utilizó la furia de Nabucodonosor para castigar al Pueblo Elegido por su prevaricación 4.

Así como Dios recompensa a los pueblos en esta tierra por el bien que hacen, de modo semejante los castiga por su obstinada impiedad.

La existencia del mal

No obstante, los castigos generalizados no caen sólo sobre los malos, así como los premios en esta tierra no son dados sólo a los buenos. Sólo en la vida futura se juzgará a cada uno, individualmente, según sus propios méritos o culpas. Al permitir que los buenos sufran calamidades, Dios les da oportunidad de practicar la virtud. Cuando Dios toma la vida de un niño inocente, puede estarlo protegiendo de futuras tribulaciones que sólo Él conoce y dando al niño la corona de la vida eterna.

En suma, la objeción frecuente –si existe un Dios ¿por qué existe el mal?– debe ser respondida invirtiendo la frase, o sea si existe el mal debe haber un Dios. Pues, ya que el mal es la ausencia del bien, sólo sucede porque el bien existe. Sin la existencia de un bien supremo, que es la Causa de todo el bien creado, éste no podría existir, y por tanto su ausencia accidental –el mal– tampoco existiría

En la perspectiva de Fátima

La catástrofe que golpeó las costas del Sur de Asia no afectó solo esa área geográfica. También murió un gran número de turistas de todo el mundo. En esta era de comunicaciones globales e instantáneas, las noticias e imágenes llegan e impactan a la gente que está en los más aislados rincones del mundo. Puede hablarse entonces de catástrofe planetaria. (Cfr. Ernesto Galli della Logia in “Corrieri della Sera”, “Tsunami, un Diluvio Universal”)
Ahora bien, la crisis moral también es universal. No existe hoy pueblo que no esté alcanzado por ella, en mayor o en menor grado5. La inmoralidad, la amoralidad y la blasfemia han alcanzado niveles sin par; hasta la Navidad es vaciada de su contenido religioso y tiende a transformarse en una simple “fiesta”.

Ante el tsunami y tantos otros desastres naturales recientes, no podemos entonces sino evocar la advertencia de Nuestra Señora en Fátima, en 1917, sobre los castigos que sobrevendrían si los hombres no se convertían.

Sin embargo, Dios es misericordioso aún cuando castiga y “no quiere la muerte del impío, sino que se convierta de su mal proceder y viva” (Ez. 33,11)

Este es el mensaje de llamado a la conversión que puede ser extraído del terrible maremoto que sacudió nuestro mundo, cada vez más materialista y neopagano.

“María Santísima hizo aquí maravillas pese a la tragedia” (P. Joseph Lionel)
Imagen y Santuario de Nuestra Señora de la Salud, (Vailankanni, India) frente
al mar, milagrosamente a salvo del tsunami

Una manifestación de misericordia

Cuando el terrorífico tsunami trajo la destrucción a la costa del Sur de Asia, 2000 peregrinos asistían a Misa en la gran Basílica dedicada a Nuestra Señora de la Salud que datade 1560 (Vailankanni, India), construida cerca del mar y conocida, como la Lourdes de Oriente y que atrae cerca de dos millones de peregrinos por año.

Aunque la ciudad fue devastada y murieron miles de personas, las olas mortales no entraron a la basílica y todos los presentes se salvaron. Según la BBC, fue el único edificio que se salvó, aún cuando otros más alejados fueron destruidos.

Por quienes sufrieron la devastación del tsunami, ofrezcamos nuestras oraciones alentadoras a Nuestra Señora de la Buena Salud. A Dios, nuestra humilde y segura adoración, incluso cuando somos incapaces de comprender su infinita sabiduría.


Notas
1. A diferencia del hombre, Dios no tiene ira, ya que en Él no hay pasiones. No obstante, cuando la ira humana viene de una indignación legítima contra el mal y es proporcional a la gravedad de éste, es un acto de virtud y, por tanto, una perfección. Así, mientras que la cólera no existe en Dios como pasión, existe como una perfección de ira virtuosa, pues todas las perfecciones existen en Él, que es el Ser absolutamente perfecto. Es en este sentido que la Escritura dice que Dios manifiesta su ira por los pecados de los hombres (Cf. S. Theologica I, q.3 a. 2: I.q.19, a.11; I.q.20.a 1; I-II q. 46 2; II-II, q. 158 a.1.; Summa Contra Gentiles, I, n. 96)

2.
Esto no significa que no exista ninguna forma de casualidad, pues a menudo las cosas suceden por razones fortuitas. Empero, esta es una casualidad “relativa”, que Dios permite y desea; no se trata de algo que escape completamente de su Voluntad y gobierno del Universo. Es más, Dios dispone que ciertas cosas tengan necesariamente que suceder según ciertas leyes inmutables de la naturaleza; y Él hace que otras dependan de causas contingentes, de manera que puedan o no suceder. En cuanto a los seres inteligentes. Él respeta el libre albedrío humano (Cf. Sto. Tomás, S. Teologica, I, q. 19 a. 8; S. Contra Gentiles, I, n. 86).

3.
San Ambrosio señala el pecado de la carne como la causa del Diluvio y comenta que, así como Noé se salvó al entrar en el arca, así también aquél que domina su concupiscencia se ve librado de ahogarse en el torrente de las pasiones.

4.
John L. McKenzie, SJ, Dictionary of The Bible, The Bruce Publishing Company, Milwaukee, 1965 McKenzie, p. 609, Jer 25, 27-29.

5.
Plinio Corrêa de Oliveira, Révolution et Contre-Révolution, Societé française pour la défense de la Tradition, Famille et Proprieté, Paris, 1997, Cap. III, I.)

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