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Fatima

Visitas de la Imagen
de Nuestra Señora
de Fátima

La Virgen de Fátima en peregrinación
¿Ya llegó a su hogar? Muchas bendiciones de María Santísima están siendo obtenidas por los participantes de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario que reciben en sus residencias la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.
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Lo Maravilloso, lo real y
lo horrendo en la literatura infantil

Los cuentos, todos sabemos, son los primeros contactos de los niños con la vida. Por medio de estos, la inteligencia infantil transpone los límites del ambiente doméstico y apreende las nociones iniciales sobre la sociedad humana, con las innumerables diferencias que abarca, los atractivos que ofrece, los deberes que impone, las decepciones que trae consigo, y el complicado juego de las pasiones en las altas y bajas de esta gran lucha que es la existencia. “Militia est vita hominis super terram” [La vida del hombre sobre la tierra es una lucha], dice la Sagrada Escritura (Job 7,1). “Militia”, si, en que unos luchan por sus intereses personales, legítimos o ilegítimos, y otros luchan contra el mundo, contra el demonio, contra la carne, para la mayor gloria de Dios.

De ahí que sea de esencial importancia, para una civilización católica, proporcionar a los niños una literatura profunda y saludablemente religiosa. No hablamos solamente del curso de Catecismo e Historia Sagrada, que debe ser el centro de todo, sino también de los cuentos que sean como un comentario, una prolongación, una aplicación de lo que la religión enseña.

Esto es lo normal, en términos de buena doctrina. Cuan evidente es, sin embargo, que el caudal de la moderna literatura infantil está lejos de esto!

Al querer tratar hoy de literatura infantil en esta sección, que no es de crítica literaria, lo hacemos analizando algunas de estas ilustraciones.

* * *

Antes que nada, una composición de Walt Disney. Es la Cenicienta, que va con su príncipe rumbo a el castillo encantado. Estamos ante lo maravilloso en la literatura infantil.

Podríamos hacer restricciones. En principio, lo que se ofrece a los niños debe tender a hacerlos madurar, bajo pena de no ser enteramente saludable. Hay algo en el cochero, en el lacayo, en la estructura de los cerros y de los edificios que da idea de cosa hecha no solo para niños, sino por niños. Y esto se nota, y aunque menos claramente, en otros elementos de la escena.

Pero, hecha esta reserva, ¿cómo no elogia el gusto, la delicadeza, la variedad de ésta composición? Lo maravilloso, indispensable en los horizontes infantiles como medio de refinar el sentido artístico, elevar el espíritu, abrir horizontes y estimular saludablemente la imaginación, esta aquí expresado con un gusto y un tacto notables.

* * *

Pasemos ahora de lo maravilloso a una representación de la vida cotidiana, con sus aspectos calmos, caseros, simpáticos, —otro elemento esencial en los horizontes de la literatura infantil, para despertar el atractivo, el interés por la realidad y por la virtud—.

Aquí está una conocida ilustración de Juca e Chico. En lo alto del tejado los dos chicos de las “siete travesuras” están “pescando” las gallinas de la viuda Chavez. Junto al hogar, ladra asustado el fiel cachorrito. Los “dos chicos malcriados, esos dos diablitos” que “enloquecen a todo el mundo”, representan con real expresión la picardía tan frecuente en la vida casera.

Picardía por cierto tratadas en el libro, con una ejemplar severidad: “leed este cuento y veréis lo que la suerte depara a los dos”. Con excepción hecha de los pícaros —y tal vez ni siquiera en esto—, todo evoca la atmósfera feliz, calma, módicamente satisfecha, de la vida doméstica popular. Lozanía de alma, templanza, cierta abundancia, bienestar sensato en una satisfacción media, todo se expresa allí.

Viene después la literatura dañina. Puñetazos, tiros, asaltos, agresiones, exageradas vibraciones, narración melodramática, agitación, sangre, muerte, “superhombres” que manipulan rayos —toda una siniestra y ridícula contextura de inverosímiles, de crueldades, de burdos artificios de sensacionalismo—.

Así no se forma un hombre, y mucho menos un cristiano. El producto propio de esta 'literatura' es el neobárbaro...
Nota de la redacción: Si en la década del 50, comentando una historieta de la época, el profesor Plinio Corrêa de Oliveira previó que el “producto propio” de tal “literatura es el noebárbaro”, ¡podemos imaginar el juicio cuan más severo que haría de las aventuras de Harry Potter! Esta literatura es apropiada a crear en el alma infantil y juvenil una connaturalidad con algo mucho peor que la barbarie: lo monstruoso, lo horrendo y, porfin, lo diabólico e infernal.

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