Tres Preguntas sobre el
domingo como día Santo
La propaganda de ciertas sectas pretende que el día consagrado a Dios sería el sábado y no el domingo, porque así lo mandó el mismo Señor a Moisés.
Se trata de una argumentación falseada, que omite mencionar el dato central del asunto: la venida de Nuestro Señor Jesucristo y el establecimiento de la Nueva Ley. Como ese slogan sectario puede impresionar y confundir a personas sencillas de buena fe, damos a continuación la respuesta - simple, terminante, luminosa, como toda la doctrina de la Iglesia, Católica - que resuelve la cuestión de manera categórica y definitiva.
1- ¿Por qué la Iglesia fijó el domingo como día de precepto obligatorio?
Porque el domingo es el día de la Resurrección de Jesucristo y de su primera aparición resucitado a los Apóstoles (Jn. 20, 19); es también el día en que vuelve a reunirse con ellos, una semana después (Jn. 20, 26); y el día en que envía sobre ellos su Espíritu Santo (Hechos 2, l)lf acontecimiento que marca el nacimiento de la Iglesia.
Así, en memoria de la Pascua y de Pentecostés, la Santa Misa comenzó a celebrarse "el primer día de la semana", o sea el domingo. Es lo que narran los Hechos de los Apóstoles (20, 7) cuando se refieren a la Misa oficiada por San Pablo en Tróade. Fue también en domingo que comenzaron a recogerse las colectas (Gálatas 16, 2).
2- Pero si Dios ordenó a Moisés que el día santo fuese el sábado (Éxodo 20, 8) ¿por qué entonces la Iglesia lo cambió para el domingo?
De las cosas que Dios ordenó en el Antiguo Testamento, es necesario distinguir entre las obligaciones morales y las de otro tipo (por ejemplo, de carácter ritual, ceremonial, etc.). Las morales —como los Diez Mandamientos— son definitivas y no pueden cambiar. Pero los preceptos rituales de la antigua Ley eran transitorios y sólo debían ser observados hasta la venida de Jesucristo: "La Ley fue nuestro preceptor que nos condujo a Cristo... mas venida la fe, ya no estamos sujetos al preceptor”, enseña San Pablo (Gálatas 3, 24-25).
Dios había mandado a los judíos santificar el sábado como día de recogimiento y descanso, para conmemorar la salvación del pueblo elegido, libertado de su cautiverio en Egipto y encaminado hacia la tierra prometida (Deuteronomio 5, 15).
Pero ya en los tiempos apostólicos la Iglesia mudó el día santo para el domingo, a fin de celebrar la salvación definitiva del nuevo pueblo elegido que son todos los miembros de la Iglesia, libertados por el Bautismo del cautiverio del pecado y encaminados hacia el Cielo, nuestra Patria perdurable, en virtud de la Redención obrada por Jesucristo.
O sea, como enseña San Pablo, ya no estamos encerrados bajo la custodia de la Ley Antigua, porque hemos recibido la fe en Jesucristo" (Gálatas 3, 23 ss.).
3- ¿ Cómo sabemos que ese cambio es obra de Dios y no invento de hombres?
Ese cambio fue legítimamente instituido por los Apóstoles, con la autoridad que les fue dada por Jesucristo. El Espíritu Santo, por la boca de San Pablo, explica que la ley del sábado, como las demás leyes rituales del Antiguo Testamento, era tan solo una "sombra" de la Ley nueva y perfecta, la ley del
Evangelio promulgada por el Hombre- Dios e interpretada infaliblemente por su Iglesia. Y agrega terminantemente: "Nadie, pues, os condene por razón.
de sábado" (Colosenses 2, 16-17).
|