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Aborto
y revolución cultural
Una grave amenaza
acecha a la Familia
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| Moloch,
el dios de los antiguos cananeos, al cual ofrecían
el sacrificio que juzgaban más agradable para
aplacar su ira:
los hijos pequeños. Mientras
el horno ardiente de la gigantesca estatua de bronce
consumía a
los niños, tambores y trompetas tocaban para
no dejar oír sus gritos.
Con
el aborto, algo similar está ocurriendo en el
siglo de los derechos humanos, cuando millones de criaturas
inocentes son sacrificadas al dios del placer y del
egoísmo. |
Para comprender el significado profundo de recientes
acontecimientos que han conmovido a la opinión católica,
es indispensable tomar conciencia de que estamos sufriendo
el embate de una auténtica revolución cultural.
Su objetivo es demoler la principal de nuestras
instituciones, la familia cristiana, lo que tendrá
como corolario un grave deterioro del tejido social, con efectos
nefastos para el futuro del país.
Es una revolución que penetra como el
smog en todos los ambientes, contaminando gradualmente leyes
y costumbres, corroyendo los principios, eliminando las nociones
de bien y mal e implantando una nueva moral atea y relativista;
y que además prepara el clima jurídico y publicitario
para descalificar y hasta perseguir a quienes le opongan alguna
resistencia.
Todo esto se lleva a cabo en nombre de nuevos
“dogmas” laicos –la tolerancia
y la no-discriminación– los cuales, pese a su
contenido difuso, o más bien por causa de éste,
sirven para abrir camino a radicales transformaciones opuestas
al orden natural y a la Ley de Dios.
Es en este contexto que se sitúa la furibunda
oleada de ataques sufrida por el obispo castrense, Mons. Antonio
Juan Baseotto por su valiente carta denunciando las declaraciones
del Ministro de Salud de la Nación, Dr. Ginés
Gonzáles García, a favor de la “despenalización”
del aborto (o lo que es lo mismo la matanza de inocentes en
el propio vientre materno) y la entrega gratuita de preservativos
que promueve supuestamente para evitar la propagación
del SIDA.
Carta de Mons. Baseotto
Este –la defensa de la vida desde la concepción
hasta la muerte y de la moralidad pública– es
el punto central de la carta de Mons. Baseotto. Carta que
el revuelo político y mediático ha intentado
desvirtuar concentrando las atenciones en un único
tema: una cita evangélica cuyo sentido es evidente
por cuanto advierte sobre la gravedad del pecado de escándalo.
Escándalo que, por lo demás,
ha sido dado a niños de corta edad a quienes, como
fue denunciado en una carta de lectores, les entregaron preservativos
en Mar del Plata, como parte de la campaña oficial,
contra la voluntad de los padres. (cfr. “La Nación”,
26-2-05)
En síntesis, el Obispo castrense le hizo ver al Ministro
que “es anticientífico propiciar el aborto:
asesinato de hombres inocentes; que distribuir profilácticos
es propiciar el libertinaje sexual y difundir impunemente
el sida, que es ampliar el mercado de los que negocian y lucran
con la salud física y moral de nuestra juventud”.
Propuso además un programa positivo del
que poco o nada se comentó y que está sintetizado
en una pregunta aún no respondida: “¿Porqué
nunca dicen que ser casto, dueño de sí mismo,
es el medio más eficaz para prevenir el SIDA? ¿O
cree queningún joven es capaz? ¿No lo están
haciendo ya en Estados Unidos, donde ya están de vuelta
de esta libertad suicida?”.
Como única respuesta –a juzgar
por lo que se hizo público– el Ministro González
García afirmó que no se trataba de una “polémica
con la Iglesia sino con un señor (sic) que es un mentiroso
escudado en la Iglesia”. (cfr. “La Nación”
26-2-05) Palabras gravemente ofensivas contra la dignidad
episcopal que no merecieron ningún reparo por parte
de quienes, incluso en el ambiente católico, pretendieron
descalificar al Obispo por el lenguaje utilizado en su misiva...
Católicos confortados
La Fundación Argentina del Mañana
envió una carta de adhesión a Mons. Baseotto
en la que afirma que “la defensa de los principios
morales de la Iglesia hecha por Vuestra Excelencia, ante reiteradas
y radicales actitudes del actual Ministro de Salud Pública
de la Nación, coincide con el sentir enfático
de ponderable parte de la opinión católica del
país, la cual –dígase de paso–
no es la fantasmagoría difundida por los medios
como opinión pública”.
Esta verdadera opinión católica,
agrega la Fundación, “se manifiesta especialmente
confortada al ver los Derechos de Dios defendidos por sus
hermanos de Bautismo y, tanto más, cuando lo hace quien
ha recibido la plenitud del Sacramento del Orden Sagrado”.
La circunstancia fue propicia, además,
para hacer llegar al Obispo castrense un ejemplar del libro
“55 preguntas y respuestas sobre el aborto que todo
argentino debería conocer”, editado por
Acción Familia, una iniciativa de la Fundación
Argentina del Mañana.
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