Jesús
es puesto en el sepulcro

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Se corrió la piedra. Parece todo acabado. Es el momento
en que todo comienza. Es el reagrupamiento de los Apóstoles.
Es el renacer de las dedicaciones, de las esperanzas. La Pascua
se aproxima.
Y al mismo tiempo, el odio de los enemigos ronda en torno
del Sepulcro, de María Santísima y de los Apóstoles.
Pero ellos no temen. Y dentro de poco tiempo rayará
la mañana de la Resurrección. Pueda yo también,
Señor Jesús, no temer. No temer cuando todo
parezca irremediablemente perdido. No temer cuando todas las
fuerzas de la tierra parecieran puestas en manos de vuestros
enemigos. No temer, porque estoy a los pies de Nuestra Señora,
junto a la cual se reagruparán siempre, y siempre una
vez más, para nuevas victorias, los verdaderos seguidores
de vuestra Iglesia.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
V. Ten piedad de nosotros, Señor.
R. Ten piedad de nosotros.
V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia
de Dios, descansen en paz.
R. Amén.
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